A pesar de estas buenas noticias, cabe destacar la envergadura que ha tenido la epidemia en la cordillera pirenaica, ya que el último recuento poblacional refleja que en los últimos 3 años se ha perdido un 30% de los ejemplares pirenaicos. La población estimada de sarrios en 2005 era de 13.500, el de este otoño se ha reducido hasta los 9.379.
Cabe recordar que la queratoconjuntivitis no es una enfermedad que provoca la muerte, si no que es una infección que se dan principalmente en verano y afecta a los ojos de los animales provocándoles ceguera, lo que desorienta al animal, que en numerosas ocasiones acaba despeñándose a causa de su falta de visión.
El primer brote se detectó en verano de 2006 en Monte Perdido, pero fue extendiéndose progresivamente por toda la cordillera del Pirineo aragonés. De los 15 macizos que Medio Ambiente censa, 10 se vieron afectados. El recuento realizado en primavera de 2008 ya puso de manifiesto la crudeza del brote. Un 20% de la población de sarrios había desaparecido, reduciendo a 10.661 los ejemplares censados.
Para frenar la epidemia, ya en 2007 se articularon las primeras medidas. Se redujeron los cupos permitidos de caza en la Reserva del Viñamala. En 2008 se extendió esta media a las reservas de caza de Los Valles, en la comarca de La Jacetania, y en la de Benasque. Sólo se mantuvieron los cupos de trofeo de la propiedad, ya que suponen un aporte económico muy importante para los municipios de las reservas.
Finalmente, el seguimiento realizado este verano ha confirmado que las medidas establecidas han dado resultado. En el Viñamala se ha constatado que el brote está erradicado y la tasa de mortalidad registrada en Los Valles y Benasque está dentro de los parámetros normales, por lo que se da la epidemia por superada. Así, ya en 2010 las restricciones establecidas en las reservas podrían desaparecer y se permitiría la caza en todas las modalidades. Será en febrero cuando se ratifique esta decisión.