La actuación forma parte de las medidas de restauración diseñadas para paliar los efectos que el embalse ha tenido en la cuenca del Ésera. En el mismo se incluyen las localidades de Graus, Campo, La Puebla de Castro, Espluga, Bacamorta, Lacort, Lascorz, Foradada del Toscar, Navarri, Las Colladas y Morillo de Liena.
En su mayoría las actuaciones incluidas en el plan son obras de mejora de abastecimientos, saneamiento y depuración. La inversión prevista es de 33 millones de euros, el 85% aportados por el Fondo de Cohesión, y, según AcuaEbro, están finalizadas todas menos la de Graus.
El proyecto para el embalse de Barasona quiere crear una lámina estable de agua que permitirá incrementar los usos lúdicos y deportivos del pantano. Algo que será posible creando un dique de cola en el mismo, cuya ubicación más idónea parece ser las inmediaciones del actual puente sobre la A-123, en dirección a Benabarre, junto a la confluencia de los ríos Ésera e Isábena.
Esta ubicación queda a menos de un kilómetro del casco urbano de Graus, ya que la idea es que el lago bañe la zona urbana, para que el ayuntamiento pueda crear a su alrededor una gran zona ajardinada y de parques, idónea para usos lúdicos y deportivos.
Según AcuaEbro, la obra, “adecuará medioambientalmente el entorno del embalse, cumpliendo la directiva Marco del Agua para la Mejora de las masas de agua y la corrección de los efectos de las infraestructuras hidráulicas”.