Camino de Santiago por La Jacetania
La comarca de La Jacetania tiene en su territorio casi 100 kilómetros de Camino de Santiago. La ruta, Patrimonio de la Humanidad, se interna en las tierras jacetanas a través del Puerto de Somport y tras recorrer el valle del Aragón, la Canal de Berdún y la Alta Zaragoza abandona La Jacetania por Undués de Lerda, hacia Sangüesa. Aquí, y siguiendo los pasos que el historiador y arqueólogo José Luis Ona ha marcado en la Guía del Camino Jacobeo en Aragón, editada por el Gobierno aragonés, os describimos la ruta en cuatro sectores distintos.
Somport-Jaca
Siguiendo el curso del río que da nombre a este valle, el Aragón, el Camino de Santiago entra en la comarca de La Jacetania por el puerto de Somport. La primera etapa completa los 28 kilómetros que restan desde el Sumus Portus hasta Jaca. Es un itinerario en el que la naturaleza se mezcla y se complementa con los hitos patrimoniales existentes en esta ruta. Entre ellos cabe destacar los restos de uno de los hospitales de peregrinos más importantes de la Cristiandad, el de Santa Cristina.
Desde Somport hasta Canfranc Estación son 7 kilómetros superando bellos y extraordinarios macizos montañosos, ya que no hay que olvidar que la cabecera del valle del Aragón agrupa formaciones de todas las épocas geológicas que dieron origen al Pirineo. Canfranc está dominada por el imponente inmueble ferroviario que fue inaugurado en 1928 y que actualmente está siendo rehabilitado para usos turísticos y hoteleros.
Para atravesar Canfrnac existen dos ramales: el Paseo de los Melancólicos, un bosque de hayas limítrofe a la zona trasera de la estación ferroviaria, o cruzando el casco urbano. El Camino abandona Canfranc Estación bajo la pared de la presa de la central de Ip y a la sombra de la antigua torre de Fusileros que se encuentra junto a la actual N-330. Hasta Canfranc Pueblo o Quemado (llamado así por los incendios que ha sufrido este núcleo que es el verdadero origen de Canfranc), son 3,5 kilómetros entre campos y antiguos huertos, con un sendero bien marcado y delimitado por muros de contención. Un puente románico indica que ya estamos en Canfranc.
La salida de esta localidad se hace de la misma manera en que se efectúa la llegada, a través de un puente románico, denominado Puente nuevo y construido en 1599. El siguiente destino es Villanúa, a 4,2 kilómetros y siguiendo uno de los tramos más representativos del Camino aragonés. El trabajo realizado para habilitar este sendero, muchas veces empotrado en las paredes de piedra del acantilado que forma el río Aragón a los pies del macizo de Collarada, supone un ejemplo de la entrega y la dureza de la vida en la montaña.
El Camino de Santiago no entra en el casco urbano de Villanúa, sigue el trazado de la N-240 atravesando la parte trasera del área comercial de la localidad para dirigirse hacia Castiello de Jaca a través de la cabañera que va paralela al trazado de la N-330. Para llegar a Castiello de Jaca restan 6,8 kilómetros recorriendo la zona más amplia del valle del Aragón. Es un tramo cómodo y sin dificultad, que llevan al peregrino al mismo casco de Castiello empleando una calle empedrada que es realmente el Camino de Santiago.
El punto final de esta primera etapa, Jaca, se encuentra a 6,5 kilómetros de Castiello. Tras cruzar la N-330, se salva el río Ijuez, que viene del valle de la Garcipollera, donde se esconde la bella iglesia románica de Nuestra Señora de Iguacel, que merece la pena visitar, a pesar de que hay que desviarse del Camino. El itinerario transcurre entre el río Aragón y la línea ferroviaria del Canfranero hasta llegar al puente de Torrijos, donde también hay una pequeña cantera. A partir de aquí, surge una zona de campos y huertas que nos llevará hasta la entrada de Jaca por el denominado “árbol de la salud”.
La entrada en Jaca tiene dos variantes, la que se interna por la ciudad y la que evita entrar en ella, algo nada recomendable.
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FOTO:Paso por Castiello de Jaca.
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La primera se interna por la travesía principal de la ciudad, por la avenida de los Pirineos hasta llegar al corazón de la localidad, la catedral románica de San Pedro. La segunda toma un paseo que parte del ramal derecho del mirador del árbol de la salud y sortea toda la ciudad de Jaca empleando un tranquilo y relajado sendero que parece que busca el curso del río Aragón y que desemboca en a la altura de la ermita de la Virgen de la Victoria, a la salida ya de la ciudad. Habría un tercer ramal, que enlaza ambas alternativas, y que consiste en conectar el Paseo de la Cantera con la calle Mayor, empleando el paseo de la Constitución.
Jaca-Puenta la Reina de Jaca
El segundo sector va de Jaca a Puente la Reina de Jaca, en un trazado de 21,6 kilómetros. La primera referencia al salir de Jaca serán Las Batiellas, a 6.8 kilómetros de la ciudad. El Camino está bien señalizado y no tiene pérdida y el punto de referencia común para cualquiera de las variantes que se emplee para salir de Jaca es la ermita de Nuestra Señora de la Victoria, junto al cementario de la localidad. A partir de ahí, el trazado del camino está bien señalizado y es cómodo. Tras cruzar el río Gas se llega a una chopera que dará sombra al peregrino hasta llegar al antiguo campamento militar de Las Batiellas. Es un complejo de blancos edificios que actualmente está en desuso.
Hasta el siguiente punto de referencia, la Venta de Esculabolsas, faltan 5,5 kilómetros, que discurren entre la N-330 y el curso del río Aragón. Este tramo ha tenido mejoras y ahora el barranco de Atarés se salva a través de una nueva pasarela y tras superar una zona de bosque mixto de roble quejigo y pino silvestre, dejando a mano derecha el Instituto de Formación Agroambiental de Jaca, se llega al tramo de "Paco Mondano", donde se ha restaurado parcialmente el empedrado original. Tras pasar la antigua Venta de Esculabolsas y la carretera que va a Santa Cruz de la Serós y San Juan de la Peña, el Camino se interna entre campos de cultivo, ya que estamos entrando en unas tierras eminentemente agrícolas. Esta senda-cabañera nos guiará hasta Santa Cilia.
El río Aragón continúa siendo nuestro guía, y seguiremos su curso, casi de manera paralela, hasta completar los 6,3 kilómetros que nos separan de Puente la Reina de Jaca. Antiguas fondas ganaderas y pardinas irán acompañándonos en un Camino que, a veces, se acerca demasiado a la carretera N-240, obligando al peregrino a caminar directamente sobre el arcen de la vía. Aunque también hay tramos muy curiosos, como el bosque ribereño que se encuentra antes de Puente la Reina y en el que los peregrinos han aprovechado las piedras del río para crear una peculiar "concetración" de mojones.
Puente la Reina-Ruesta
Este tercer sector llevará al peregrino a completar una ruta de 27,5 kilómetros que discurren por las inmediaciones de la actual cola del pantano de Yesa, a travesando tierras que, de realizarse la ampliación del pantano, quedarían anegadas. Aunque el Camino no se interna en Puente la Reina, se puede aprovechar la cercanía de esta localidad para abastecerse. Si no, hemos que dirigirnos hacia Arrés, tomando la carretera A-132 que va a Huesca, por Bailo y Ayerbe. El desvío a Arrés no tiene pérdida y supone el comienzo de un tramo generalmente llano y con unas vistas espectaculares. En Arrés hay un albergue de peregrinos, por lo que a veces se opta por finalizar aquí la etapa.
Nuevamente, los campos de cultivo serán nuestro fiel compañero mientras nos dirigimos hacia las tierras de Martes, por un Camino que va constantemen cambiando de dirección. Estamos en la orilla izquierda del río Aragón, dejando en la margen derecha Berdún y su privilegiada posición de atalaya sobre la la Canal que lleva su mismo nombre. A partir de aquí comienzan a surgir las margas que anuncián la próximidad del embalse de Yesa.
El siguiente destino es, primero, Mianos y, luego, Artieda, localidades a las que se llega sorteando campos de cultivo y bosques de carrasca. Es un tramo agradable, con zonas de sombra y buenos ejemplos de arquitectura popular. Para llegar a Ruesta hay 8,9 kilómetros y el Camino discurre, en su mayor parte por un bello bosque de boj y muros bajos que delimitan los campos. Más allá del embalse, la entrada al valle navarro de Roncal protagoniza la vista. En este tramo hay dos ermitas, la de San Pedro, a la salida de Artieda, y la de San Juan Bautista, antes de salir a la carretera que nos llevará hasta Ruesta. Aunque el pueblo se despobló con la construcción del actual embalse, sus edificios y terrenos se cedieron a un sindicato, que mantiene abierto un completo albergue.
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FOTO:Bosque entre Artieda y Ruesta. J. Valat
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Ruesta-Undués de Lerda
Para finalizar el Camino aragonés faltan 10 kilómetros hasta llegar a Undués de Lerda. La salida de Ruesta se efectúa por un ramal del camino sorpendente. Hasta la iglesia de Santiago, la natualeza y el empedrado original, así como la riqueza de la ermita, dan a este primer tramo un caracter especial. El Camino sin embargo se transforma rápidamente en pista forestal y así llegaremos a Undués de Lerda.
Antes de eso, el Camino ascenderá ligeramente, permitiéndonos una panorámico impresionante de la cordillera Pirenaica que hemos abandonado. Tras cruzar un bosque de pino repoblado se iniciará un agradable descenso, en el que volveremos a encontrar antiguas naves ganaderas, que nos llevará a una carrasca, junto a la cual encontraremos el desvío señalizado a Undués de Lerda. La llegada es espectacular, a través de 200 metros de calzada medieval, que conserva toda su rotundidad.
El Camino, a partir de este punto, se interna en tierras navarras. A 10 kilómetros de Undués, por una pista agrícola, está Sangüesa y la muga entre ambas comunidades está marcada por un original monolito. Aquí la ruta jacobea deja de ser un itinerario eminentemente tranquilo, una de las principales característricas del ramal aragonés, para ir corvirtiéndose en una ruta más bulliciosa, fruto de un mayor tránsito de peregrinos por la ruta que entra desde Roncesvalles.
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