Reportaje
Villanúa encuentra su espacio
Texto y fotos de Juan Gavasa. Reportaje publicado en la revista JACETANIA, número 225
Villanúa está viviendo uno de los momentos más intensos de las últimas décadas. La apertura simultánea estepasado verano del Centro de Interpretación de la Cueva de Las Güixas, “Subterránea”, y del Ecoparque “Aventura Pirineos”, ha supuesto una verdadera revolución en la localidad. Su impacto social y económico se ha extendido a todo el valle y las expectativas más optimistas han sido ampliamente superadas. Más de 20.000 personas han pasado por los dos centros durante los tres últimos meses, de julio a septiembre, unas cifras que constatan el rotundo éxito de ambas iniciativas y que arrastran a pensar en nuevos proyectos.

Parque Aventura Pirineos
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Cuando Luis Terrén accedió a la alcaldía de Villanúa en las últimas elecciones municipales se planteó como gran reto conseguir que la proyección exterior de la localidad fuera proporcional a su peso demográfico y su tejido urbano. “En la última década Villanúa ha crecido urbanísticamente más que cualquier otro pueblo de la comarca, pero al llegar al ayuntamiento tuve la impresión de que nuestro protagonismo era menor que el que nos correspondía por tamaño e importancia”, indica el edil.
La necesidad de frenar esa peligrosa inercia y la búsqueda de alicientes turísticos sugerían emprender nuevas aventuras que rompieran moldes. Así surgió “Aventura Pirineos”, un ecoparque basado en juegos sobre los árboles con tirolinas y pasarelas que funciona con gran éxito en diversos puntos del país. “Yo conocía este modelo de parque –indica Terrén-, porque lo había visto en algunos lugares de Europa. En Villanúa tenemos “El Juncaral”, un rincón muy hermoso y muy querido para los vecinos de Villanúa que pensaba que reunía las condiciones perfectas para desarrollar una iniciativa de estas características”.
El alcalde se puso en contacto con Aventura Amazonia, una empresa especializada en parques arbóreos que gestiona varias franquicias en España. “Cuando vinieron a Villanúa tenía pensado enseñarles dos posibles ubicaciones para el parque. En primer lugar fuimos a “El Juncaral” y al verlo me dijeron: no necesitamos ver más, este lugar es perfecto”.
Éxito rotundo
En noviembre del pasado año se produjo este encuentro y desde entonces el Ayuntamiento de Villanúa no ha parado hasta hacer realidad el proyecto a principios del mes de julio. En el Ecoparque se han invertido 250.000 euros, de los cuales un 35% (87.000 euros), han sido aportados por ADECUARA. El ayuntamiento firmó un crédito para financiar la operación pero los resultados de los primeros meses de funcionamiento del parque sólo pueden invitar al optimismo. “Por la marcha que llevamos “Aventura Pirineos” se va a rentabilizar mucho más rápido de lo que pensábamos. En dos o tres años la inversión estará rentabilizada”, señala Terrén.
El edil apuntó en un papel hace algunos meses una cifra que colmaría sus expectativas para el primer año y garantizaría la viabilidad del parque: 2.000 visitantes hasta final de septiembre. Se quedó corto, muy corto. Por Aventura Pirineos han pasado durante tres meses cerca de 7.000 personas y la sensación general es que su explotación ofrece enormes posibilidades de crecimiento. “Se supone que el próximo año los resultados van a ser mejores porque vamos a contar con los meses de primavera, que pueden ser muy buenos con grupos y viajes de estudios”, afirma Terrén. Pese a que fue una apuesta personal que no siempre fue bien entendida en Villanúa, el alcalde no oculta su sorpresa por los resultados del Ecoparque: “sabíamos que iba a generar un importante movimiento pero quizá no tan rápido. Es una actividad familiar que no existe en nuestro territorio y es precisamente lo que busca la gente para llenar su tiempo libre. Ahora podemos comprobar que todo el mundo sale encantado y que muchos repiten”.

Elemento de uno de los circuitos.
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Al margen de su notorio impacto en la oferta de ocio de la comarca, “Aventura Pirineos” ha tenido un beneficioso efecto económico con la creación de 8 puestos de trabajo y una influencia directa en la hostelería de Villanúa, Castiello de Jaca y Canfranc. Dani Cruz, director del Ecoparque, pone el acento en el variado perfil de los usuarios y su procedencia: “vienen muchísimas familias que aprovechan la diversidad de circuitos que ofrece el parque para realizar juntos los recorridos. Un alto porcentaje proceden de Zaragoza pero hemos recibido muchísima gente del País Vasco, Madrid, Cataluña y sorprendentemente holandeses, irlandeses, daneses y franceses en una cantidad muy importante”.
Aunque se realizó una importante campaña publicitaria a nivel local, lo cierto es que un porcentaje mayoritario de usuarios decidió visitar el Ecoparque sin saber con exactitud qué se iban a encontrar. Según Cruz, “el 80% de visitantes no tenían siquiera una idea aproximada de lo que ofrecía el parque, sin embargo decidieron venir porque les resultaba atractivo precisamente lo desconocido. Una vez realizados los recorridos nuestras encuestas confirman que la mayoría han salido con un alto grado de satisfacción”.
El autodenominado “mayor parque temático de aventura del Pirineo” dispone de 4 circuitos que se adaptan a los diferentes niveles de edad: “Kids” (mayores de 6 años con una altura superior a 1,15 m), “Explorador” (niños con 1,25 de altura acompañados de un adulto o 1,40 m si van solos), “Aventura” (niños con más de 1,40 m acompañados” y “Deportivo” (niños con más de 1,60 de altura acompañados). Esos cuatro circuitos reúnen un total de 60 juegos y 16 tirolinas. Cada uno de ellos se tarda en recorrer entre 30 y 45 minutos; el “Aventura” es el más largo y el “Explorador” el más exigente. Sólo hay una limitación para los adultos: tan solo se permite acceder a personas que no superen los 130 kilos de peso.
Dani Cruz explica que “la entrada da derecho a estar 3 horas en el Parque. El tiempo empieza a contar cuando se inicia el cursillo previo de 15 minutos en el que se explica el funcionamiento básico de las instalaciones. A partir de ese momento, el usuario tiene lo que llamamos “seguridad autónoma” para moverse por el parque. Se suelen elegir los circuitos de manera progresiva en función de la dificultad”.
Lo cierto es que el espacio en el que se ubica “Aventura Pirineos” es realmente de ensueño. Con la Collarada presidiendo de manera omnipresente el decorado de fondo, la gran explanada que antecede al denso bosque magnifica más si cabe el aspecto casi selvático del lugar. Grandes y esbeltos pinos se agolpan en busca de los rayos del sol y adquieren una robusta verticalidad ideal para desarrollar la actividad del parque. “La verdad es que el espacio –señala Dani Cruz-, es realmente privilegiado y nos permite conseguir de forma sencilla la máxima de “Aventura Pirineos” de disfrutar en la naturaleza de manera responsable”.
En este sentido es conveniente recordar que no se ha utilizado ningún clavo para sujetar las estructuras de los circuitos a los cerca de 100 árboles tratados. “Todo se hace con unos mecanismos de presión que no dañan los pinos”, afirma Cruz. Los 5 kilómetros de cables que unen los troncos permiten un tráfico de 120 personas al mismo tiempo. Este verano ha habido días en los que el parque ha estado cerca del colapso. Un éxito rotundo que ya hace reflexionar a sus responsables sobre la necesidad de ampliar alguno de los circuitos y e incorporar nuevos elementos para que los niños de entre 3 y 6 años también puedan disfrutar del parque.
Atrévete a entrar
Villanúa ha acuñado este año el slogan “Atrévete a entrar”. Se trata de una invitación a romper los tópicos que frecuentemente acompañan a la localidad. El urbanismo masivo de los últimos años y su condición de lugar de paso hacia las estaciones de esquí ha dejado en un segundo plano el valor de su núcleo urbano original. El Villanúa histórico sigue siendo un lugar con encanto que ha sabido preservar lo mejor de su arquitectura tradicional sin renunciar a un crecimiento que ofrece múltiples perspectivas. Conseguir que los viajeros de paso se adentren en el interior del casco urbano es un objetivo primordial que este verano ha sido más sencillo con la amplia oferta cultural y de ocio.

El alcalde, Luis Terrén, en el Centro de Interpretación de las Cuevas de las Güixas.
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Paralelamente a la apertura de “Aventura Pirineos” se hizo realidad otro viejo anhelo de la localidad; la puesta en marcha del Centro de Interpretación de la Cueva de las Güixas. El proyecto ha superado diversas etapas de incertidumbre que incluso llegaron a hacer dudar sobre su futuro. Finalmente la implicación de las instituciones y los fondos europeos han permitido abrir una instalación que Luis Terrén califica sin matices de “espectacular”.
El alcalde va más allá y afirma que “es de esas cosas que dices, cómo hemos estado tanto tiempo sin esto. La gente ve un edifico imponente con un centro de acogida que ofrece las últimas tecnologías en servicios museísticos, y que es el complemento perfecto a un potente polo de atracción como son las cuevas de las Güixas”. Desde que el SIPA (Sindicato de Iniciativas y Progreso de Aragón) las abriera al turismo en 1929, las grutas han sido un reclamo constante para los visitantes, aunque permanecieron cerradas desde 1948 hasta 1995. En los últimos años es la empresa de Canfranc, Sargantana, la responsable de su gestión.
El nuevo Centro consolida el lugar como uno de los puntos de interés más solicitados de la Jacetania y dota a Villanúa de unos servicios de primer nivel. Este verano han pasado por el edificio cerca de 12.000 personas, que han podido conocer una asombrosa réplica de las cuevas y disfrutar de varias estancias que recorren la historia geológica de las cavidades y la propia historia de Villanúa. La fidelidad de los reproducciones y el gran valor pedagógico del discurso museístico han situado a “Subterránea” (nombre comercial del Centro), como una referencia absoluta dentro de los centros de interpretación de Aragón.
La citada réplica de las cuevas se ha realizado de manera primorosa, logrando reproducir sensaciones exclusivas del lugar original como el frío, la humedad o el eco. Pero, sin duda, el máximo nivel tecnológico se ha alcanzado en la visita virtual a las cuevas pensada para personas con minusvalías. Las proyecciones muestran imágenes del interior tomadas con cámaras esféricas que han permitido grabar un fenómeno que de otro modo sería imposible apreciar: la inundación casi completa de las cuevas cuando llueve.
El Centro de Interpretación tiene también un Salón de Actos que viene a cubrir una carencia histórica de Villanúa. “Ahora tenemos por fin un lugar para proyectar cine, organizar jornadas culturales o conferencias”, apunta Luis Terrén. En el futuro se pretende que el edificio albergue también una Oficina de Turismo que responda a la gran demanda de información que habitualmente genera el lugar. “Queremos –señala Terrén-, que Villanúa pueda aspirar a ser un destino turístico de primer orden y no un pueblo dormitorio. Que tengamos una vida social y cultural muy activa durante todo el año”.
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