El suceso tuvo lugar el sábado sobre las 12.00 horas, cuando Alicia GB, de 23 años y vecina de Vilagarcía de Arosa (Pontevedra), descendía el río Gállego, en Murillo de Gállego, en compañía de seis personas más y un guía. Al parecer, a la altura de la zona conocida como “La Ese” la barca chocó contra una roca, lo que motivó que la embarcación se desviara de su trazado y volviera a chocar contra otra roca, provocando que sus ocupantes se cayeran al agua.
Todos iban ataviados con los elementos obligatorios, casco, chaleco salvavidas y traje de neopreno, pero por lo visto, la joven fallecida se hundió más que el resto de sus compañeros y, a pesar de los intentos por rescatarla, la fuerte corriente le impidió salir a flote y la arrastró hacia un sifón, creado por una gran roca, con bastante profundidad y una salida muy estrecha. En ese punto fue hallada sin vida el domingo, poco antes de las 9.00 horas.
Los responsables de la empresa contratada por el grupo de Ponferrada, Murillo Rafting, tachan el accidente de “imprevisible” y consideran que se dieron “un cúmulo de casualidades fatales”. En 16 años de actividad que la empresa acumula nunca ha tenido un suceso similar, y en Murillo es el segundo accidente que tiene lugar en los últimos 10 años, a pesar de que el rafting atrae cada año a este enclave, a los pies de los Mallos de Riglos, a unas 50.00 personas.
Como indicábamos, la Guardia Civil está realizando un informe para intentar aclarar las causas del accidente y el juez de Ejea de los Caballeros ha abierto diligencias para esclarecer lo sucedido, aunque todo apunta a que las condiciones del río Gállego para la práctica del rafting no eran las más idóneas debido a la fuerza que presentaba el cauce tras las tormentas que se habían registrado.
De hecho para localizar el cadáver de la joven, tras no dar resultado el operativo establecido el sábado (durante 8 horas de buscó el cuerpo desde Murillo aguas abajo, a lo largo de 4 kilómetros), por la noche Confederación Hidrográfica del Ebro redujo el cauce del río, cerrando las tomas de riego desde el embalse de La Peña y clausurando la derivación hacia la central de Carcavilla, punto del que salen las embarcaciones de rafting. Esta operación redujo el nivel del río Gállego un metros respecto al sábado, dejando un caudal inferíos a los 15 metros cúbicos por segundo.