El estudio, cuyas conclusiones ha dado a conocer la Asociación Globalízate, se ha efectuado sobre 100 y 80 glaciares, en cada periodo respectivamente, poniendo de manifiesto que ha habido una reducción del espesor de los glaciares de 1,3 metros de agua equivalente en el primer periodo (2005-2006) y de 0,7 metros, en el segundo.
Respecto al glaciar de la Maladeta, empleado por el Centro Mundial como referencia, indican que la parte occidental está, “cada vez más degradada y tiende ya a transformarse en un helero estático”. La sección oriental, por su parte, “aún exhibe un apreciable dinamismo, con desarrollo de grietas de tracción longitudinales y transversales de anchura y profundidad métricas en sus tramos proximal y medio”. Aunque, “en su lóbulo central la pérdida de espesor es muy evidente”.
El estudio demuestra que los glaciares de todo el mundo continúan perdiendo de forma acelerada su espesor de hielo. En concreto, los que experimentaron una mayor pérdida fueron el Basodino, en Suiza con 3,4 metros en total en ambos periodos, los noruegos Storbreen, con 2,4 metros, y Hansebreen, con 4,7, el francés de Sarennes, con una pérdida de 4,8 metros, y el canadiense Helm, con 2,9.
Globalízate considera que el retroceso de los glaciares tendrá graves consecuencias. En especial, advierte la asociación, “en zonas densamente pobladas, donde los cultivos dependen de estos aportes, contribuyen al aumento del nivel del mar y provoca una alteración del equilibrio biológico de estas zonas de alta montaña, muy sensibles ante cualquier cambio”.
La asociación tiene la certeza de que estos cambios, que en los últimos años han experimentado las zonas nevadas y los glaciares, son “elementos claves que reflejan el calentamiento global de origen antropogénico que está sufriendo nuestro planeta”.