La opinión generalizada es que las fiestas, festivales y eventos festivos que tienen lugar en el mes de agosto han servido para animar algo la llegada de turistas a las localidades del Pirineo oscense, aunque uno de los motivos más señalados es la crisis, ya que un importante volumen de visitantes ha llegado, como indican desde las asociaciones y oficinas de turismo, “sin hacer reserva y sobre la marcha, pero con la intención de quedarse 4 ó 5 días, aunque con un presupuesto muy ajustado”.
En cuanto al tipo de alojamiento más demandado destaca el apartamento de segunda residencia o de alquiler: “Se nota una ocupación turística mayor sobre todo en las localidades que tienen un mayor volumen de segundas residencias, familias que disponen de ellas bien las han ocupado – por la crisis, especialmente, o por otros motivos, han preferido pasar las vacaciones en un destino en el que no tiene que hacer gasto de alojamiento-, o las han cedido o otros amigos o familiares, o las han alquilado a precios bastante razonables”, comentan desde las asociaciones de turismo de La Jacetania y Ribagorza.
Por comarcas, en la Ribagorza, especialmente en el valle de Benasque, se está registrando una ocupación media del 70% durante la semana, subiendo al 100% los fines de semana y dependiendo del tipo de alojamiento. Sin embargo, como apuntan desde la Asociación “Valle de Benasque”, “hay que tener en cuenta que esta primera quincena de agosto solíamos tener una ocupación del 95-100% también de lunes a viernes”.
En Sobrarbe los campings con bungalós y los establecimientos de turismo rural son los que mejores cifras de ocupación están alcanzando, en torno al 95%. Para la segunda quincena se espera un descenso en la ocupación de turismo rural, pero en los campings dependerá de las condiciones meteorológicas: “Si hace bueno podríamos mantenernos en torno al 90% y si el tiempo comienza a complicarse, sólo los bungalós aguantarán”. Los hoteles, por su parte, no han logrado colgar el cartel de completo, aunque sí han alcanzado el 90% de ocupación, según zonas.
Las localidades del Alto Gállego se están recuperando de un mes de julio que ha estado marcado por la irregularidad, aunque el descenso en la ocupación respecto al mismo periodo del año pasado podría ser de hasta el 25%. Sin embargo, se espera que esa afluencia “homogénea” se mantenga prácticamente hasta finales de mes. Por tipología, los alojamientos que están teniendo una mayor ocupación son las segundas residencias, especialmente en el valle de Tena.
En La Jacetania diversos hoteles han podido colgar el cartel de completo y otros muchos están teniendo ocupaciones que rozan esa cifra. En general, los hoteleros comentan que apenas ha habido reservas, pero sí que ha habido un buen trabajo de día a día, que ha logrado ocupar prácticamente todas las plazas, si bien para una estancia media de 4 días. Aunque es la segunda residencia la que está favoreciendo que la ocupación turística de la zona no se vea afectada, incluso en localidades como Villanúa se ha registrado un incremento en el volumen de este tipo de visitantes.
A partir de este fin de semana, sin embargo, se prevé un bajón en la ocupación hotelera y turística del Pirineo y para septiembre los pronósticos no son muy halagüeños. En todo caso, el sector estima que “si las condiciones meteorológicas son buenas, podremos seguir contando con turistas que vienen sin reservas o con los de día, pero ya no suponen un volumen similar al de agosto, son muchos menos”.
Francia
Como indicábamos, la Confederación Pirenaica del Turismo de Francia también también ha realizado un balance de la primera fase del verano en la cordillera pirenaica francesa. El resultado es positivo y aunque se ve un cambio en los comportamientos de los visitantes debido a la crisis, un acortamiento de la duración de las estancias, "el turismo de montaña parece relativamente salvado de las dificultades que engendra el contexto económico general", apuntan. Sin embargo, gracias a la buena reacción de los profesionales, que han adaptado sus ofertas y han propuesto promociones, han evitado mayores afecciones al turismo de montaña.
La Confederación sostiene que los datos manifiestan una tendencia hacia la estabilidad del sector respecto al año pasado, lo que supone que este verano será "una temporada globalmente perfecta". Como sectores más destacables, la Confederación señala el excelente comportamiento de los campings, "gracias a unos precios atractivos y a la calidad de los servicios", indican, y de la práctica del senderismo, "gracias a una buena promoción y una valorización de la oferta". Por su parte, las actividades termales y termolúdicas se estabilizan e, incluso, progresan ligeramente.
Pierre Casteras, presidente de la Confederación, señala que "el turismo estival en los Pirineos franceses es un elemento de constitutivo fundamental de la economía montañesa; es necesario confirmar y desarrollar la actividad de turismo de descubrimiento y situar el macizo como un destino de vacaciones toda la temporada".