Esta es la previsión que dio a conocer ayer el jefe del Servicio de Control y Vigilancia del Domino Hidráulico de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Juan Carlos Macarrón, en la visita que realizó a la zona afectada el pasado jueves, 13 de agosto, junto con la diputada de Panticosa, Lourdes Arruebo, el alcalde de Sabiñánigo, Jesús Lasierra, el representante de este consistorio en la pedanía de Lárrede, Eduardo López.
Macarrón confirmó que los daños en el barranco son competencia directa de la CHE, ya que “se han producido dentro del cajero del cauce, tanto en el lecho como en los laterales, y desde el cauce del barranco hasta que desemboca en el río Gállego”.
El jefe del Servicio de Control y Vigilancia explicó las tareas más urgentes a realizar: “Queremos hacer una limpieza y adecuación rápidas en el barranco, de tal manera que quede limpio de obstáculos el cauce y las orillas, y todos aquellos elementos que presenten riesgo de caerse o estén inestables, para evitar que vuelvan a registrarse episodios similares”.
Esta intervención rápida se hará de manera coordinada entre la CHE y la Diputación provincial. La diputada Lourdes Arruebo explicó que “es necesario actuar en todo el cauce, limpiarlo muy bien, antes de acometer el arreglo de los puentes y las cunetas”. Según comentó Arruebo, la institución oscense están realizando una valoración económica de la actuación y, “en una semana podrían iniciarse los trabajos en el barranco”.
La limpieza conjunta se acometerá en tres puntos principalmente, en el acceso del puente Las Pilas, en el camino que va paralelo al barranco y en las cunetas donde se ha acumulado todo el arrastre que llevaba el barranco. Posteriormente, y según apuntó Juan Carlos Macarrón, se realizarán estudios más detallados, “para ver qué tipo de actuaciones son las más adecuadas en este tipo de cauce”.
Macarrón, además, aprovechó la ocasión para dar a conocer el plan de limpieza y adecuación de los ríos que la Confederación está llevando a cabo. El objetivo es reducir el riesgo de desbordamiento de ríos y barrancos por acumulación de escombros en sus cauces. El plan afecta, según el jefe de Control y Vigilancia, a 85.000 kilómetros de la cuenca del Ebro.