Liderados por el diputado nacional Jean Lasalle, los osalois se oponen al decreto y a la nueva ley que regula los parque nacionales. Según la regla de alternancia que opera en el parque debia ser un representante de Pirineos Atlánticos quien sucediera al bigurdano George Azavant, pero el consejo ni siquiera se ha reunido.
El trasfondo de la cuestión es una dura pugna entre los municipios de los valles pirenaicos y el Estado francés. La nueva ley otorga plenos poderes al director del Parque Nacional de los Pirineos y anula en la práctica la capacidad de los habitantes del parque de poder influir en las decisioines. "Bearneses y Bigurdanos tienen que darse cuenta de que han sido traicionados. El parque se ha convertido en un espacio enteramente en manos del estado. El despertar será doloroso para aquellos que piensan que el problema se ha terminado. Eso es que no conocen absolutamente nada de la historia de nuestros valles", declaró Jean Lasalle.
En medio de la polémica, los representantes del valle del Aspe acusan también al valle de Ossau de haberlos traicionado. Eran los aspois los que debían resultar elegidos según la alternancia, pero la nueva situación tiene lecturas diversas según los partidos, según los territorios y según el peso especifico que unos y otros deben tener en el nuevo consejo de administración del PNP.
Así, al enfrentamiento entre el Estado y los valles, se suman los enfrentamientos políticos –hay que recordar que en las últimas elecciones europeas los verdes alcanzaron el 15% de los votos en la mayoría de localidades importantes del Bearn y la Bigorre- entre socialistas, gaullistas y “ecolos”, y también entre los valles entre si, respondiendo a una polémica casi ancestral.