El primer pollo fue soltado en la plataforma de Escuaín el pasado 23 de junio y el segundo, el 2 de julio. Se trata de los dos primeros ejemplares que han sido criados en el centro de La Alfranca, por medio de técnicas de aislamiento humano. Una técnica que comenzó a emplearse en 2008 para luchar contra la desaparición del Quebrantahuesos y que está dando muy buenos resultados, como demuestran estas sueltas.
Ambos pollos fueron rescatados dentro del Plan de conservación de esta especie para el seguimiento de puestas con dificultades para prosperar de manera natural o de puestas dobles. En concreto, el primero de ellos procedía de un huevo de una puesta inviable que fue rescatado en febrero en el prepirineo aragonés, mientras que el segundo se rescató de una puesta doble, para evitar su muerte por el fenómeno conocido como “cainismo”, que provoca la muerte sistemática de los pollos más pequeños por interacción con el hermano de mayor tamaño.
Tras el exitoso proceso de incubación artificial y después del desarrollo de las fases más delicadas de su crecimiento en este centro, a finales de marzo los dos pollos fueron trasladados para su aclimatación al medio natural en la plataforma instalada en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Escuaín. Los cuidados y la estricta vigilancia sobre los ejemplares continuaron allí, complementados desde entonces con el aprendizaje de los animales a través de su contacto directo con la población pirenaica de quebrantahuesos.
Durante el periodo de aclimatación, que ha durado prácticamente tres meses, la pieza clave para el aprendizaje comportamental de los pollos ha sido la actividad de ejemplares salvajes en torno al punto de alimentación suplementaria localizado junto a la plataforma, que se ha utilizado como base del proceso de aclimatación. Ahora, la evolución de los dos pollos durante estas primeras semanas de vida en libertad contará con un estricto seguimiento.