La agrupación jacetana recuerda que las alegaciones se han recogido con la colaboración de COAGRET y el colectivo de Sangüesa VIDA + SI, YESA + NO, llegando a recopilar más de 3500 alegaciones particulares al modificado 3 del recrecimiento de Yesa. Además, los de Río Aragón han contado también con el apoyo de Ecologistas en Acción, la Plataforma para la Defensa de las Montañas de Aragón, SEO-BirdLife, AEMS-Ríos con Vida y WWF-Adena.
Asímismo, explican que además de las alegaciones particulares, Río Aragón ha presentado, junto al Ayuntamiento de Artieda, otra alegación técnica, en la que se solicita la invalidación del procedimiento y que se formule una DIA negativa, descartándose definitivamente el recrecimiento.
Entre los argumentos ofrecidos por los de Río Aragón para solicitar la declaración de impacto ambiental negativa se encuentran los siguientes: “Debido a la ubicación de las especies de flora, los hábitats para la fauna, la conexión de corredores ecológicos y los terrenos aptos para usos claves para el desarrollo sostenible, los impactos que se han comentado tienen una incidencia y una relevancia similar tanto en el caso de un recrecimiento a cota 510 como a cota 520”.
A su entender, la elección de la cota de embalse entre los 510 y 512 m de altitud, “no está basada en un análisis objetivo de los impactos sino en una decisión política; de este modo la administración no se puede amparar en datos científicos o técnicos de impacto ambiental para defender la opción tomada, por lo que no tiene sentido desde un punto de vista del análisis del impacto ambiental, ni la redacción, ni la aprobación ni la ejecución del proyecto modificado nº 3 del recrecimiento del embalse de Yesa”.
Además, denuncia que la administración no ha tenido en cuenta la implantación de la Directiva Marco de Aguas, ni la adecuación del proyecto a la planificación contemplada en el Plan Nacional de Regadíos, tampoco ha realizado una evaluación conjunta de los impactos del embalse y de la zona regable, ni ha prestado atención a otras alternativas, como la regulación en tránsito, propuesta en 2004 por la Fundación Nueva Cultura del Agua.
Finalmente, los de Rïo Aragón indican que no se han evaluado los impactos sociales, emocionales, identitarios y culturales, ni se tienen en cuenta los estudios realizados sobre el Camino de Santiago y apuntan que la metodología Q30 usada para estudiar los caudales ecológicos “no está aceptada por la comunidad científica ni ha sido publicado ningún trabajo en revistas de ámbito internacional con este método”.