Celaya indica que en una ciudad como Zaragoza, “la pérdida de 25 puestos de trabajo pueden no parecer demasiados, pero aquí es algo importante”. Cabe recordar que Aguas Minerales Pascual ya había prescindido de 17 trabajadores hace unos meses, lo que supone que en un año se han perdido 42 puestos de trabajo.
El viernes 8 de mayo está previsto que el ayuntamiento de la localidad y el Grupo Pascual mantengan un encuentro para hablar de esta decisión y aclarar algunas incógnitas, ya que el pasado 28 de abril los responsables de la embotelladora se reunieron con el Consejero de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón para darle a conocer las dificultades que estaban atravesando y según el consejero, Arturo Aliaga, “se habló de la posibilidad de llevar a cabo algún Expediente de Regulación, pero no de cierre”.
El ayuntamiento ha explicado que “se han mantenido contactos con distribuidores nacionales e internacionales, y se ha buscado la llegada de algún socio nuevo, pero no ha sido posible”. Sin embargo, Aliaga destaca el cambio de dirección dado por Pascual en una semana, “cuando se podría haber estudiado el mantenimiento del manantial, aunque fuera con una plantilla inferior, de 15 ó 10 personas, pero no nos han dado opción”.
Mª Victoria Celaya destaca la impotencia del ayuntamiento, “porque nosotros no podemos hacer nada”. Aunque la alcaldesa valora positivamente el hecho de que Pascual mantenga las instalaciones de la planta, “por su fuera posible la reapertura o reconversión de la misma”. Para Celaya la prioridad en todo el proceso está clara: “los trabajadores, que en todo momento se han esforzado para evitar el cierre”.
En ese sentido, el concejal de Fomento Empresarial del Ayuntamiento de Graus, Roque Vicente, que estuvo en la reunión del 28 de abril, quiere que en la reunión del viernes, Pascual explique los motivos del cierre de la planta de Graus, “y no de otras y por qué después de una inversión de 20 millones de euros no pueden optar, en lugar de cerrar, por adecuar la planta para embotellar zumos o refrescos”.
Pascual
El Grupo Leche Pascual llegó a Graus en el año 2002 cuando adquirió la planta Aguas de Ribagorza, adhiriéndola a Aguas Minerales Pascual SL. En 2003, se trasladó a la Ribagorza la línea de vidrio de Bezoya y un año después se puso en marcha la línea de garrafas. En 2005 el grupo invirtió 20 millones de euros en la planta, adecuándola y construyendo nuevas naves y depósitos. Sin embargo, desde el último año y medio, las ventas han ido reduciéndose constante y considerablemente.