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Derribo de Casa Borrullán. FOTO:Partiuka Construccions/Asociación de Vecinos.
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Las obras, según explica el presidente de la Asociación de Vecinos, Inocencio Arruebo, comenzaron después de Semana Santa, a cargo de la empresa Partiuka Construcciones. Casa Borrullán, por su ubicación, en la zona alta del núcleo, y su estado, inclinado sobre propiedades contiguas, ha requerido un proyecto independiente de seguridad, por lo que se ha derribado en último lugar.
Arruebo reconoce que la demolición es un acto “lleno de simbolismo”, ya que “supone el inicio de la rehabilitación de Saqués, después de muchos años de espera”. En estos momentos Saqués está ya prácticamente revertido a sus antiguos propietarios o herederos y están a la espera de que se apruebe, lo antes posible, el plan especial del proyecto de rehabilitación para poder iniciar las actuaciones pertinentes.
Sobre ello, el presidente de los vecinos, un total de 26, que además serán los encargados de aportar la mayor parte de la inversión que requiera la reconstrucción, explica que “tenemos los informes favorables de todos los organismos con competencias, la Entidad Local Menor de Piedrafita de Jaca y el Ayuntamiento de Biescas, Diputación General de Aragón, Patrimonio, Instituto Aragonés del Agua y el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental, menos uno, el de la Confederación Hidrogáfica del Ebro, que hace más de un año emitió un informe desfavorable después de tardar 16 meses y medio en dictarlo”.
Arruebo apunta que el pasado mes de diciembre Comisión de Ordenación del Territorio de Huesca solicitó a la CHE un informe aclaratorio sobre algunos aspectos de su dictamen, mientras que el equipo redactor del proyecto, el arquitecto, ingeniero y los vecinos presentaron nuevos planos y soluciones a las objeciones del órgano de cuenca, que se refieren a la ocupación de una pequeña parte de terrenos públicos, “que tiene soluciones técnicas”, indican los de Saqués.
Además, hace un mes y medio, el entonces nuevo presidente de la CHE, Rafael Romeo, se reunió con los vecinos, y la impresión de estos es que “tiene voluntad de desbloquear el proyecto, aunque sea con alguna reconsideración técnica, que no afecta a la esencia del proyecto”. Cabe recordar que, según el plan especial, el nuevo Saqués contará con 43 viviendas, con una ocupación total de 7.622 metros cuadrados, lo que supone un área de ocupación menor que la del Saqués original (11.698 metros cuadrados).
Mientras se espera el informe de la CHE, se irá avanzando en algunos trabajos preliminares y actuaciones paralelas, como la impermeabilización del local social y la consolidación de parte de la iglesia que se encuentra en un estado “preocupante”, tareas éstas que se acometerán aprovechando la presencia de los operarios de Partiuka durante la demolición de Casa Borrullán. Asimismo, y una vez logradas todas las autorizaciones, en un año, aproximadamente, los de Saqués tendrán que elaborar el programa de ejecución del Plan Especial, que incluirá el plan de infraestructuras y el de edificación. Además, de crear la junta de compensación o “la forma jurídica más idónea que nos permita financiar el proyecto”, comenta Inocencio Arruebo.