La decisión de la comisión de Urbanismo coincide con la llegada de los trabajadores que van a desmantelar los remontes y otros equipamientos de la antigua estación de la Tuca, para venderlo como chatarra. La sentencia que ordenaba la disolución de la antigua empresa propietaria de la estación, Tuca Malh Blanc, dictada hace años, establecía la obligación de desmantelar la maquinaria para restaurar el paisaje.
Pero la comisión no sólo estima que no se garantiza el desarrollo simultáneo de la urbanización y las nuevas pistas de esquí, sino que tampoco aprecia garantías de que el complejo de esquí se integre en el núcleo urbano de Vielha, tal y como estaba previsto en el proyecto inicial.
Es más, según recoge la prensa local, el director general de Urbanismo, Pere Solá, considera débil la propuesta presentada por el Ayuntamiento de Vielha y, entre las carencias existentes, destaca “la falta de estudios de movilidad, de previsión de pisos sociales y de garantías de viabilidad económica”.
Precisamente, las más de 500 viviendas previstas en el plan parcial rechazado, que se ubicarían a pie de pistas, eran consideradas por el promotor del proyecto, Tucaran Resort, como “necesarias” para garantizar la viabilidad económica del mismo. Sin embargo, el plan parcial vigente tan sólo permite edificar poco más del centenar.