Estos detalles ofreció el arquitecto de la obra, José Manuel Pérez Latorre, el pasado 5 de febrero en Canfranc, con motivo de una conferencia en la que el arquitecto informó a los vecinos de la villa las actuaciones acometidas hasta la fecha y la situación en la que se encuentra el proyecto.
Sobre ello, Latorre explicó que aún es necesario concluir, “ciertos remates de la segunda fase para poder iniciar la tercera”, que tendrá un presupuesto de 13 millones de euros y un plazo de ejecución de 24 meses. Cabe recordar que en los dos últimos años el inmueble ha estado protegido con un gran andamio, que ha permitido realizar la consolidación de estructuras y sustitución de la cubierta de pizarra por otra de zinc, previstas en la segunda fase de la restauración.
Además, se ha peraltado las cúpulas para evitar problemas de filtraciones y se adecuó la cubierta al futuro uso hotelero del inmueble, instalando sobre la techumbre una estructura metálica en la que se acomodarán las conducciones eléctricas y sistemas de calefacción, entre otros, de las habitaciones.
Previamente, incluidos en la primera fase, se desmontaron las tabiquerías y se retiraron y guardaron determinados elementos decorativos que serán repuestos, una vez restaurados o reproducidos fielmente.
Para poder comenzar los trabajos de la tercera y última fase, la previsión es abordarla cuando las condiciones meteorológicas sean más favorables, es necesario que el proyecto sea visado por el arquitecto y, posteriormente, se licite. Sin embargo, y según apuntó Latorre, el comienzo “simbólico” de la tercera fase será el próximo 17 de febrero, cuando está prevista una visita del presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, al complejo.
En esta tercera actuación se incluye la consolidación de los cimientos, a través de inyecciones de hormigón, en una superficie de 15.000 metros cuadrados. Con ello se podrá habilitar en el subsuelo una nueva planta, que podría acoger determinados servicios del futuro hotel, como las cocinas o las calderas.
También se prevé recuperar la entrada original al edificio y el perímetro del porche, así como la restauración “in situ” de la marquesina y la sustitución de las columnas, por unas de mayor fundición, que ya se incluían en el proyecto original de la estación.