La Comisión se constituyó en la Casa Heredia de Graus, después de haber celebrado una exitosa reunión el pasado 25 de noviembre, en la que se convocó a los alcaldes de todos los municipios de la comarca. A la cita, en la que se acordó crear este órgano de control, acudieron 32 de los 34 alcaldes que hay en el territorio ribagorzano, poniendo de manifiesto la inquietud y la preocupación que la mejora de la N-260 genera en la comarca.
Además de Franch como presidente, la comisión cuenta como vocales con María Pellicer, Mª Victoria Celaya, José Antonio Lagüens, Eusebio Echart y Javier Mur, y como suplentes, Ricardo Pedrol, Luis Rabal, José Ignacio Abadías y Carlos Cagigós. Ellos serán los encargados de hacer un seguimiento serio tanto de los plazos como de los proyectos que se aprueben para modernizar la N-260 entre Graus, Campo, Castejón de Sos y Benasque.
En el encuentro de alcaldes el colectivo dejó claro que esa carretera es, “un eje de comunicación vital y prioritario para la comarca de Ribagorza, ya que vertebra una importante zona del territorio ribagorzano”. Los munícipes, que dejaron constancia del malestar existente debido a los constantes retrasos que sufre el proyecto, recordaron también que la N-260 es, “un eje esencial para el desarrollo de muchos municipios en los que el medio de vida principal son los recursos turísticos e industriales, siendo este eje el acceso diario de los mismos”. A su entender, la paralización del proyecto de mejora afecta a “la calidad de vida de los habitantes de Ribagorza”.
Para trasladar este malestar y conocer la actual situación del proyecto, la comisión de seguimiento ya ha solicitado un encuentro con los responsables de carreteras del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Fomento. Además, según indicaron, se va a recabar el apoyo de la Diputación Provincial de Huesca y de otras entidades y administraciones que se estimen convenientes para lograr, lo antes posible, la modernización del eje del Ésera.