La intención del Gobierno aragonés es la de datar los hallazgos, ya que según el arqueólogo Javier García, que será el encargado de esa tarea, podrían ser de los siglos XII-XIII o del XVI, periodos de los cuales existen estructuras en el monasterio.
El arqueólogo, que ha realizado ya una inspección previa, apunta la posibilidad de que se trate de los restos de los enterramientos de los propios monjes que habitaron en distintos momentos el monasterio de Sobrarbe. Pero habrá que esperar a los sondeos para confirmar ese extremo o ver si los restos arrojan nuevos datos de la vida del monasterio sobrarbés.
El hallazgo se produjo cuando se estaban acometiendo sondeos geotécnicos para conocer el material sobre el que se asienta el monasterio. Durante la operación se detectó la existencia de los huesos, pero hasta que no se acometan los sondeos arqueológicos no se sabrá la posición en la que se encuentran ni su época de origen. Los sondeos tendrán, como máximo, 2 metros de profundidad, ya que lo más importante es, según el Gobierno aragonés, la pervivencia del Monasterio.
Para ello, para que el monasterio sobrarbés pueda perdurar en el tiempo, hace poco menos de un mes comenzaron finalmente las obras de rehabilitación de San Victorián. La actuación afectará a la iglesia, la torre campanario, el claustro y el antiguo cementerio, con una inversión de 711.000 euros que aportará el Gobierno de Aragón.
La aparición de los restos óseos no influirá en estas actuaciones, ya que las tareas arqueológicas y las de remodelación se acometerán de forma paralela. La administración aragonesa indica que las obras de restauración avanzan, “según el ritmo previsto”.