Las estaciones del Pirineo oscense han estado cuatro jornadas recibiendo precipitaciones en forma de nieve, pero el lunes el fuerte viento motivó que mucha de la nieve caída se acumulara en barrancos y ventisqueros, barriendo, literalmente, las pistas de los centros invernales. Por ello, las máquinas pisanieves de la mayoría de las estaciones están aprovechando la tregua meteorológica de principios de esta semana para trabajar la nieve caída y repartirla adecuadamente por los centros invernales.
La intención de las cinco estaciones altoaragonesas es poder iniciar la temporada antes de que finalice este mes de noviembre, concretamente el fin de semana del 28. Son tres semanas las que restan para ese “pistoletazo” y el trabajo a realizar en los centros es notable, ya que, a pesar del viento, los espesores acumulados son importantes.
En los centros del grupo Aramón las cantidades son las siguientes: “En Formigal, en la cota 1.500 hay unos 35 centímetros y a 1.900, 95 centímetros; en Panticosa, entre 60 y 100 centímetros y en Cerler, en el área del Ampriú, sobre 60”. En el valle del Aragón, Astún-Candanchú han recibido entre 30 y 50 centímetros de nieve.
Sin embargo, desde todas las estaciones se confían en que, “las previsiones se cumplan, las temperaturas desciendan y podamos emplear los cañones para reforzar el manto nival”. También se prevé nuevas precipitaciones para la jornada del sábado, con lo que los espesores podrán seguir creciendo, aunque, como advierten desde los centros, “el mes de noviembre suele tener cambios de temperaturas bastante notables y puede en dentro de 5 días tengamos un panorama totalmente distinto”.
Carreteras
Por otro lado, las carreteras altoaragonesas van recuperando la normalidad. En estos momentos, sólo queda una carretera con problemas, la A-136, es decir, el Portalet. La cantidad de nieve que, una vez más, se acumula en la vertiente Francesa y la posibilidad de que se registren aludes parecen ser las causas de que el paso permanezca cerrado desde el lunes a las 9.00 horas. La situación se repite cada invierno y, a pesar de las quejas de los comerciantes de las ventas y los responsables políticos del Alto Gállego, no se logra llegar a ninguna solución que evite cierre intermitente de este paso.