Las precipitaciones se registraron en forma de nieve en los Pirineos tanto miércoles como jueves, si bien fueron durante la segunda jornadas cuando las nevadas se volvieron más intensas y se acumularon espesores de hasta 20 centímetros en cotas superiores a los 1.600 metros, tanto en Navarra, como en Aragón y Cataluña, y aunque no se registraron problemas en la circulación, los copos llegaron a los puertos de alta montaña, como Portalet, Belagua, la Piedra de San Martin o Bonaigua.
La intensidad de las precipitaciones, tanto de nieve como de lluvia, que se registraron en el Pirineo oscense se refleja en los datos de la Agencia Estatal de Meteorología. En el refugio de Pineta de martes a miércoles se recogieron 230 litros por metro cuadrado en 24 horas y de miércoles a jueves, 200; en el refugio Ángel Orús, 113, y en Góriz, 107. En localidades de a pie de valle, las precipitaciones fueron más reducidas, y en Bielsa se registraron 14,8 litros por metro cuadrado en 24 horas y en Canfranc, 15,9.
Estas primeras nieves han sido muy bienvenidas especialmente entre los responsables de las estaciones invernales del Pirineo, que han visto como comienzan a teñirse de blanco las pistas. En Candanchú y Astún la nieve se registró por encima de los 1.800 metros, en Panticosa y Formigal a partir de los 1.900 y 1.700, respectivamente, y en Cerler, sobre los 2.150. Los mayores espesores se acumularon a Panticosa, con más de 20 centímetros por encima de los 2.000 metros, aunque en general la acumulación de nieve recibida osciló entre los 5 y los 10 centímetros.
Aunque no sean espesores muy importantes, desde todos los centros invernales se mostraron satisfechos ya que estas primeras nieves contribuyen a enfriar los suelos, lo que favorece el asentimiento y mantenimiento de las próximas nevadas o la acumulación de más espesores debido a la fabricación de nieve artificial.
Navarra y Cataluña
Los extremos oriental y occidental del Pirineo tampoco se libraron de las primeras nevadas. En Navarra la nieve se registró por encima de los 1.600 metros y, como indicábamos, aunque no causó problemas, carreteras como la del puerto de Belagua y la Piedra de San Martín se vieron cubiertas de nieve. En el caso del puerto francés se llegaron a acumular hasta 10 centímetros.
En el Pirineo catalán la situación fue muy similar a la descrita. La nieve apareció por encima de los 1.600 metros y se intensificó a parir de los 2.000, con espesores de entre 10 y 15 centímetros. Entre las carreteras que mayor afección tuvieron se encuentra la Bonaigua, donde además de la nieve, las fuertes rachas de viento complicaron la circulación.