Última actualización 15 Octubre, 2009 14:10 h.

La CHE busca garantías en el embalse de Sabiñánigo

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha iniciado los trabajos que le llevarán a determinar la posible afección que sobre el embalse de Sabiñánigo tiene el vertedero de Sardas. Por un lado, se trata de conocer si el agua embalsada y sus sedimentos se han visto afectados de la presión industrial que históricamente ha soportado la zona. Pero el órgano de cuenca también quiere garantizarse que el desbordamiento sucedido el pasado abril en la balsa de lixiviados de Sardas no ha afectado de alguna manera al señalado embalse.

Sondeos

FOTO: Realizando sondeos periféricos en el embalse de Sabiñánigo.

Cabe recordar que el vertedero de Sardas fue sellado en los años 90 y que sirvió para acoger los residuos urbanos de Sabiñánigo, pero también los residuos que generaba Inquinosa en la fabricación de lindano. Hecho que los ecologistas han denunciado en numerosas ocasiones, debido a las afecciones que para la población pueden tener esos residuos.

Además, el pasado abril, a consecuencia de las fuertes lluvias que se registraron, se desbordó la balsa de almacenamiento de lixiviados procedentes del antiguo vertedero. Por ello, la Confederación, en colabora con la administración aragonesa, ha iniciado las tareas que le llevarán a determinar si el desbordamiento afectó al embalse, debido a su cercanía, y hasta qué punto este se puede ver afectado por los restos de antiguas industrias.

Los trabajos que han comenzado ahora son los relacionados con las tareas de campo. Los mismos conllevarán la realización de sondeos, tanto en las áreas adyacentes del embalse, propiedad de Acciona, como en el interior del mismo. De momento, se han instalado los 5 piezómetros perimetrales, con un alcance de 2 metros de profundidad, precisamente en los potenciales focos de contaminación entre la balsa de lixiviados y los emplazamientos industriales.

A finales de octubre, o principios de noviembre, es cuando se prevé iniciar los sondeos en el interior del embalse. La idea es tomar 180 muestras de sedimento y suelo, con sondeos de hasta 7 metros de profundidad, y posteriormente iniciar el trabajo de laboratorio y de gabinete para conocer la caracterización ambiental de los compuestos. Se espera contar con las conclusiones en la próxima primavera y la CHE las compartirá con el resto de administraciones implicadas. Los estudios afectarán a un área total de 117.000 metros cuadrados, con una inversión de 220.000 euros.