Si esos plazos se cumplen, para finales de 2011 las depuradoras previstas en las 4 comarcas pirenaicas, 296 instalaciones que darán servicio a 292 núcleos poblacionales de 62 municipios -21.248 habitantes de derecho-, podrían estar listas para entrar en funcionamiento. Boné recordó que la adjudicación de las obras lleva implícita la explotación de las instalaciones durante veinte años, a través del modelo de concesión de obra pública.
Según el consejero es un sistema de adjudicación y licitación muy interesante para las empresas, ya que éstas “adelantan la financiación de las instalaciones que van recuperando durante los veinte años de gestión y a medida que depuran, mediante el canon de saneamiento, un impuesto ecológico y solidario, con el que se cumple el principio de ‘quien contamina paga’”.
Boné también destacó otro aspecto positivo del plan: “Va a generar 7.000 puestos de trabajo entre los años 2009 y 2011, durante la construcción de las infraestructuras”. Algo que, "es importante habitualmente, pero ahora -en momentos de crisis- se convierte en un valor inestimable, porque hace falta generar trabajo en el territorio".
Además, "una parte de estos empleos directos e indirectos permanecerá en el territorio al menos veinte años, en este caso 22 años, ya que será la misma empresa la que construya y la que explote".
La reunión para dar a conocer estos detalles contó con la participación de representantes de más de una veintena de empresas y se convocó con el objetivo de aclarar un trámite complicado, puesto que las depuradoras previstas son de distinto tipo, en función del tamaño de los municipios y de las necesidades de cada uno.