“Cara y cruz en el Himalaya”,o la entrega de Carlos Pauner en la alta montaña
La última expedición de Carlos Pauner al Himalaya nos puso a todos los pelos de punta. El montañero aragonés puso al límite su vida en el intento de hollar la cuarta cima más alta del mundo, el Lhotse (8.501). Aquella experiencia, el sufrimiento, la entrega y el afán de superación han sido recogidos en un documental, “Cara y cruz en el Himalaya”, producido por el propio Pauner, Aragón Televisión, Heraldo de Aragón e Ibercaja.
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FOTO:Carlos Pauner en la ascensión al Dahulagiri. |
El trabajo, además, está grabado en alta definición, siendo uno de los primeros documentales de alta montaña que se graban en este formato. La calidad de las imágenes, con cinco veces más definición que las habituales, y los impresionantes paisajes del Himalaya, junto con las narraciones en primera persona mientras se está atacando los ochomiles, convierten el documental en uno de los mejores testimonios de la entrega que supone la alta montaña.
“Cara y cruz en el Himalaya” recoge en 50 minutos los casi 3 meses de estancia en el Himalaya de Carlos Pauner en la primavera de 2008. La primera parte del documental se centra en la expedición al Dhaulagiri (8.167 metros), en la que montañero nacido en Jaca compartió experiencia con Javier Pérez y Marta Alejandre.
El objetivo de esta expedición, además de que Pauner siguiera acumulando ochomiles en su reto por conquistar los catorce que existen en el mundo, era alcanzar una cima que hasta el momento no había sido conquistada por ningún aragonés. Es más, los intentos realizados se saldaron con la vida de algunos de ellos, como Pepe Garcés, en 2001. En esta ocasión no fue así, y primero llegó Carlos Pauner y el 1 de mayo de 2008, Alejandre, convirtiéndose en la primera mujer de Aragón que logra este reto.
Esta sección del documental recoge tanto los trabajos en los campos base y de aproximación, como los esfuerzos realizados en las cotas altas para alcanzar la cima. Las imágenes y explicaciones de las aproximaciones son de Javier Pérez, mientras que las cercanas a la cumbre son de Carlos Pauner. La voz aparece quebrada y refleja los esfuerzos que suponen expediciones de estas características.
La segunda parte de “cara y cruz en el Himalaya” se centra en el Lhotse. Quizás es la parte más escalofriante. Carlos Pauner recoge su complicada ascensión en solitario a la que es la cuarta montaña más alta del mundo. Casi sin aliento, destrozado y con “extrañas sensaciones”, según se recoge en el propio documental, Pauner llegó a los 8.300 metros, donde optó por darse la vuelta en unas condiciones de salud muy delicadas. Ya en el campo base, por la noche el jaqués sufrió un principio de edema cerebral. Un escalofriante desenlace que centra la última parte del documental.
El objetivo del trabajo es, precisamente, mostrar la esencia de la actividad en alta montaña; el esfuerzo de cada alpinista, sus retos diarios con los elementos, la montaña y uno mismo. Pero sobre todo, “Cara y cruz en el Himalaya” recoge la entrega y la pasión de unas personas que en cada expedición, como nos ha demostrado Pauner en más de una ocasión, ponen su vida en manos de la montaña y de su experiencia.
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