Última actualización 10 Junio, 2008 14:38 h.

ENTREVISTA

Carlos Pauner y Agustín Faus:
“Los montañeros son los últimos héroes de nuestro tiempo”

La Carlos Pauner ha vuelto a ponernos el corazón en un vilo. El durísimo intento conquistar dos ochomiles en menos de un mes, el Dahulagiri, hoyado, y el Lhotse, del que se quedó a menso de 200 metros de la cima y del que descendió con un principio de edema cerebral, nos ha trasladado al año 2003 cuando el montañero aragonés, nacido en Jaca, logró hacer la cima Kanchenjunga, a muy altas horas del día, y al descender se perdió, estando sin localizar, a más de 7.000 metros de altura, durante dos larguísimas jornadas. Las reflexiones de Pauner entonces, ya apuntaban lo que ha vuelto a manifestar ahora: “No se puede correr riesgos de esta magnitud”.

Pirineodigital ha recuperado la entrevista que en 2003 mantuvo con Carlos Pauner, para la revista Jacetania, para acercar, no sólo su pensamiento y su visión del actual mundo del montañismo, sino también las reflexiones de todo un pionero de este deporte cada día más arriesgado, que hasta hace poco residía en La Jacetania, Agustín Faus. La unión de los dos máximos exponentes del montañismo de la comarca jacetana no fue fácil, pero el resultado lo mereció. Ainhoa Camino, para la Revista Jacetania, número 202.

Agustín Faus y carlos Pauner

Agustín Faus y Carlos Pauner. Foto: ACJ-Pirineum.

Agustín Faus y Carlos Pauner son dos expertas miradas que, desde una perspectiva separada por 38 años, reflexionan sobre un deporte que para ambos es una filosofía de vida y una profesión, y que, además, está de moda. La evolución del alpinismo, sus riesgos o su futuro, son revisados desde los veteranos y pioneros ojos de Agustín Faus y desde la impulsiva mirada del último gran héroe del alpinismo jacetano, Carlos Pauner.

Agustín Faus(AF): Para mí el alpinismo es ver una montaña, que te guste, que la quieras subir y que la subas. Lo bonito es tener ese sentimiento ahí.
Carlos Pauner (CP): Sí, esa es la ilusión. Lo que pasa es que ahora hay algo más. Subir a la montaña sí, pero buscando rutas más elegantes, subiendo más ligeros, buscando nuevos caminos, abriendo nuevas vías. En mi caso, por ejemplo, esta última ascensión a Kangchenjunga me motivaba mucho el hecho de que fueramos a abrir una segunda ruta nueva. Eso a mí me llena. Abrir un camino sin oxigeno, sin cuerdas y prácticamente solos. No repetir el itinerario.

AF: Claro, yo recuerdo cuando podíamos hacer primeras cimas, era eso lo que nos gustaba. Íbamos con la cuerda de cáñamo y poco más. Pero, cada montaña es una montaña, y tiene su propio reto, independientemente de la época que sea.
CP: Lo que prevalece es el valor, el coraje, la ilusión. Ha habido una importante evolución del material, sí. Pero batir a los pioneros es imposible. Puedes batir el número de cimas, pero no se puede superar a los pioneros. Se me viene a la cabeza Messner. Cuando nadie había subido sin oxigeno, él subió; cuando nadie había subido en solitario, él lo hizo. Además, en absoluto solitario. No como ahora, que se hacen solitarios rodeados por 30 personas. Para mí los pioneros tienen ese tremendo mérito.

AF: El alpinismo de ahora también tiene mérito, no hay que quitárselo, aunque tiene alguna trampa.
CP: Yo creo que lo importante, al final, es que permanezca la ilusión y los sueños por subir una montaña. Eso es lo bonito del alpinismo, además; que no se acaba. Independientemente de las condiciones físicas, de la edad, del material y de todo, si hay ilusión y reto, el alpinismo siempre tendrá nuevos caminos. Pero reconozco que cómo la sensación de la primera vez, no hay nada. Los mejores recuerdos son los de las primeras veces, aunque luego es la experiencia la que te va enseñando. Por ejemplo, a mí la labor que hace ahora Agustín, de divulgación y educación, me da una envidia tremenda, y creo que es una tarea necesaria. Aunque bien es cierto que el alpinismo, el montañismo, al menos en Aragón, está viviendo un momento dulce y está de moda.

AF: Para mí, el montañismo está de moda desde que apareció Pérez de Tudela. Muchas aficiones a la montaña surgieron por su culpa, hizo que alrededor del montañismo se levantara un gran interés. Eso tiene cosas buenas y malas. Porque ahora, depende de a que monte vayas, hay muchísima gente y está masificado; pero esta moda que hay por la montaña es buena para la salud del país.
CP: Sí, y es buena para el deporte en general. También es un buen modelo para la juventud. Los montañeros son como los últimos héroes de nuestro tiempo. Para alcanzar lo que se proponen invierten un montón de esfuerzo e ilusión. Si estando el montañismo de moda, se logra que los jóvenes pongan ese mismo esfuerzo e interés en todo, pienso que es bueno. Además, en Aragón no es sólo que estemos viviendo un momento dulce, sino que el Gobierno aragonés está haciendo una apuesta muy importante por la montaña, y eso ayuda.

CArlos Pauner y Agustín Faus

Cerlos Pauner y Agustín Faus repasaron numerosos mapas históricos que conserva el segundo. FOTO: ACJ-Pirineum.

AF: Aunque ese apoyo es el que a veces hace que los propios montañeros se presionen. No es que las instituciones que colaboran de alguna manera obliguen a una expedición a hacer cima, no. Es que el montañero se siente obligado. Hay una conciencia y un amor propio, que es lo que empuja y obliga a uno mismo.
PC: Estoy totalmente de acuerdo. La presión se la mete uno mismo. Porque no estás haciendo un hobby, estás haciendo un trabajo. Y cuando, por ejemplo en mi caso, ese apoyo viene de todos los aragoneses, a los que además estás representando en esa tarea, la presión que uno mismo se mete es mayor. Yo no siento que voy presionado, pero sé que quiero hacerlo absolutamente bien y no quiero dejar escapar ni una oportunidad. Eso es lo que te empuja, te obliga y lo que, a veces, te pone al límite.

AF: El primer caso ese exceso de amor propio y ganas de quedar bien en Aragón, lo protagonizaron Rabadá y Navarro en la cara norte del Eigger. Habían logrado ayuda de todo Aragón, todo el mundo les ayudó un poquito. Así que cuando las cosas se pusieron tan feas que el resto de expediciones decidió abandonar, sólo se quedaron Rabadá y Navarro. Yo entonces estaba en Madrid y los comentarios fueron que, claro, como habían recibido ayuda de todo Aragón y eran tan buenos escaladores, decidieron quedarse. Creyeron demasiado en ellos mismos.
CP: Claro, cuando se está de alguna manera ayudado, se suele decir que “es de bien nacido ser agradecido”. Por eso la presión que tú te puedes meter en ese momento es muy grande. Aunque, también ocurre todo lo contrario. Personas que reciben ayudas y subvenciones y luego no hacen nada. Se van de vacaciones. En cierta medida, lo que ocurre con la presión es algo similar al sentimiento de pertenencia a un territorio que surge en las grandes expediciones. Estás solo, durante mucho tiempo y fuera de casa. Echas de menos una tierra. Aunque en realidad, lo que se echa de menos es unas personas, una situación...

AF: A fin de cuentas, se echa de menos un sistema de vida, que se asocia con un territorio concreto, que hace que surja ese sentimiento de “patria”.
CP: En mi caso, además, la esponsorización viene de todos los aragoneses. Entonces, cuando hago bien mi trabajo, me siento orgulloso de hacerlo para todos ellos. Aunque, he de reconocer, que no sé si es por la permanencia en altura o la lejanía durante mucho tiempo, que ese sentimiento se exacerba. Y si además, compartes esa estancia con gentes de otros sitios, que no hacen más que enorgullecerse de su tierra, hasta límites increibles, pues, surgen piques  y se crea una especie de muro que nos separa. Estas grandes expediciones tienen eso, que sacan todo lo bueno y lo malo de una persona.

AF: A mí, sin embargo, lo que me llama la atención de esas grandes expediciones es los medios técnicos y materiales que llevan. Me quedo patidifuso. Pero nunca me olvido de aquellos tiempos pasados.
CP: Sí, hay muchos y muy buenos medios técnicos y materiales. Pero lo único que están consiguiendo es que haya cada vez más expediciones. Cuando surgieron esos medios técnicos que permiten la retransmisión, que hacen que la gente pueda vivir día a día y casi en directo lo que estamos haciendo aquí, es entonces cuando surgió el montañismo profesional en el Himalaya. Ese fue el punto que marcó un antes y un después en el himalayismo.

Agustin Faus y Carlos Pauner

Cerlos Pauner y Agustín Faus repasaron numerosos mapas históricos que conserva el segundo. FOTO: ACJ-Pirineum.

AF: Bueno, pero yo soy, o me hice, un profesional de la montaña, y lo considero una evolución humana lógica. No hubo punto de ruptura. Yo me he puesto de hotelero, de guía, de escritor, de comerciante... Yo he vivido de la montaña y para la montaña, involucrándome, cada vez, en ella un poco más.
CP: Sí, yo también soy un montañero profesional, vivo de la montaña y para la montaña. Y sí, es un estilo de vida, una opción.
AF: Aunque, para mí, es más bonito ser un montañero profesional en España, que en otros países. Por ejemplo, si naces en los Alpes, desde pequeño te habrán enseñado a desenvolverte en la montaña. Aquí te lo tienes que buscar tú y eso que el panorama futuro de nuestro montañismo es muy bueno, porque tenemos unas buenas montañas, y cada vez hay más aspectos de este mundo que se han profesionalizado.
PC: Sí, en Aragón, al menos, se están dando grandes pasos. Se ha profesionalizado el rescate. Es decir, en los helicópteros, ahora va un médico que conoce perfectamente el mundo de la medicina y la montaña. Y eso es un gran avance.
AF: Ni que lo digas, porque yo recuerdo antes, cuando había médicos que venían a rescatarte y al final había que rescatarlos a ellos.

PC: Sin embargo, con los refugios de montaña no terminar de cuajar. Sí, tenemos una red importante y están bien equipados. Pero hay cosas que se pueden mejorar.
AF: El concepto de alojamiento hotelero que prevalece en los refugios, sin ir más lejos.
CP: Sí. La gente llega, se sienta en la mesa y pide un caldo como si fuera un restaurante. Habría que tener un comportamiento distinto. Colaborar más y ser más transigentes.
AF: Además, hay muchos refugieros que te hacen sentirte así, desde que atraviesas la puerta. El cambio tendría que darse en los dos lados.
PC: Sí, pero en general, yo creo que este es un país en el que pecamos de proteccionismo. A mí me parece bien, y creo que es bueno, que se regularicen ciertos aspectos, como las medidas de seguirdad; incluso yo obligaría a que las personas que van a hacer alguna actividad de alpinismo o montañismo lleven buenos seguros. Pero no se puede controlar administrativamente todo.

AF: Yo creo que la gente está muy obsesionada con aspectos muy concretos de este deporte. Por ejemplo, la Guardia Civil ha hecho más rescates de gente que se ha perdido buscando setas  que de montañeros. Nadie dice nada de los de las setas y todos se meten con los montañeros.
CP: Tienes toda la razón. Sé que es duro decirlo, pero yo pienso que mientras exista la ilusión y el sueño por hacer una cima o escalar una montaña, deberían dejar a la gente que se mate donde quiera. Un montañero sabe donde se mete. A mí no me cabe en la cabeza que prohíban escalar a la gente en su sitio, como pasó en Riglos.
AF: O en el Eigger, que también estuvo prohibido. Quizás tanto como dejar que se maten, no. Pero sí dejar que se arriesguen.
CP: Mira, no sé hasta que punto, pero es como si el trágico expediente que ha tenido el montañismo aragonés, haya servido para hacer bola, y para que ahora tenga el apoyo que tiene. Porque todo sirve. Mi misma experiencia, por ejemplo. Ahora me conoce todo el mundo, y es cierto que se pierde intimidad, pero estoy transmitiendo unas vivencias y mi deporte está calando. Eso, a mí, me hace sentir bien y creo que es algo que está bien.
AF: Yo, sinceramente, creo que esa experiencia y ese reconocimiento es algo que tiene que repercutir en el bien propio de cada uno.

CarlosPauner:
“Batir a los pioneros es imposible; puedes batir el número, pero no superarlos”
Agustín Faus:
“Miro los nuevos tiempos “patidifuso”, pero nunca olvido los de antes”
CArlos PaunerNacío el 9 de junio de 1964, en Jaca, aunque a los 9 años se trasladó a vivir a Zaragoza. Químico de profesión, un libro de escalada de Rebufat que compró en una librería jaquesa tuvo la culpa de que hoy sea un de los máximos exponentes del montañismo aragonés en activo. Comenzó a escalar en mayo de 1980 y en 1995 realizó su primera gran expedición al Himalaya. Ha conquistado el Broad Peak (97), el K-2 (2001), el Makalu (02) y el Kangchenjunga (03), donde según sus propias palabras, ha vuelto a nacer.
*Recordamos que los datos son del 2003.
AgustínNació en Barcelona, en 1926. Su nombre siempre ha estado ligado al montañismo y a la literatura de montaña. Llegó a la Jacetania en 1985. Es miembro del Grupo de Alta Montaña Español, de la Escuela Nacional de Alta Montaña y Guía de Montaña Titulado. Conoce a la perfección la cordillera pirenaica y ha recorrido los sistemas montañosos más importantes del mundo. Es un prolífico escritor de guías, libros técnicos y de vivencias en las montañas; su última obra (septiembre, 03) recoge la “Historia del Alpinismo. Montañas y Hombres. Hasta los albores del siglo XX”.