Última actualización 8 Agosto, 2008 15:12 h.

REPORTAJE

El resurgir de la Línea P en Canfranc

La Línea P está despertando en Canfranc del sueño que venía durmiendo desde los años 50 del pasado siglo, cuando se ordenó la paralización de un proyecto que buscaba fortificar la frontera de los Pirineos españoles para proteger al país de posibles incursiones con la construcción de una red bunkers defensivos a lo largo de los 500 kilómetros de la cordillera pirenaica. El proyecto se desarrolló entre 1944 y 1953, pero nunca se llegó a usar y dejó a lo largo de todo el Pirineo, organizadas por regiones, valles y sectores, miles de instalaciones defensivas ocultas y bajo tierra.

FOTO: Elemento fortificado C1, que será empleado como refugio de caminantes.

 

La sección que ahora está despertando corresponde al sector 24, que era el que englobaba Canfranc, dentro del núcleo de resistencia 111, que es el que hace referencia a la zona de Arañones, y más concretamente, al punto de apoyo número 1, integrado por 13 elementos fortificados que se localizan en el área sur del Paseo de los Melancólicos de Canfranc. Su objetivo, “defender la Estación Internacional de Canfranc, especialmente el túnel meridional que es el que da acceso a España”, señala José Luis Ona, director de los trabajos que se están realizando para sacar esas fortificaciones del olvido.

La actuación comenzó a principios de julio con un campo de trabajo internacional, que también tenía por objeto recuperar el vivero de la Casita Blanca de Canfranc (de donde salieron los árboles que se emplearon para reforestar  el valle para la Estación internacional de Canfranc). Entonces se lograron sacar a la luz 6 elementos defensivos. Ahora, la actuación continua con un segundo campo de trabajo, que tiene como labor “anexa” a ésta, retomar los trabajos de limpieza del Camino de Santiago que desde hace varios veranos se vienen realizando entre Canfranc y Villanúa.

José Luis Ona estima que con el actual campo se logrará actuar sobre unos 10 elementos y ya asegura que esta tarea “tendrá continuidad en próximos veranos”. Y es que no sólo en Canfranc, en todo el valle ha generado un gran interés y toda una sorpresa, ya que “aunque la línea está inventariada, pocos eran los que conocían estos bunkers; cuando se paralizó el proyecto, el ejército tapó todas las entradas y las bocas de fuego, la vegetación ha ido creciendo y aquí parecía que no había nada”, comenta el arqueólogo e historiador.

Algo sorprendente si se tiene en cuenta que la totalidad de las fortificaciones de este punto de apoyo número 1 se encuentran aglutinadas en una zona muy pequeña y con escasa distancia entre ellas, y, además, en una de las zonas más transitadas de Canfranc, el denominado Paseo de los Melancólicos, justo detrás de la estación ferroviaria, reconocido como tramo del Camino de Santiago desde hace pocos años. Pero claro, teniendo en cuenta la finalidad defensiva de estos elementos, también es lógico que pasen desapercibidos, ya que se construían para no ser vistos, especialmente desde el cielo.

FOTO: Algunas instalaciones tiene dos asentamientos.

Los trabajaos para sacarlos a la luz consisten en eliminar la vegetación y limpiar bien las infraestructuras por dentro y por fuera, para dejarlas visitables, y se habilitan unos itinerarios de acceso para poder visitar todos, ya que la idea es crear una especie de sendero interpretativo. “Para esa labor didáctica, la cercanía que tienen las fortificaciones unas de otras, viene muy bien”, comenta el director.

Del conjunto de instalaciones recuperadas sólo una, la C1, tendrá un uso más allá de la visita. “Era una fortificación proyectada para cañón anticarro, así que es la más amplia –cuenta con dos estancias diferentes, la menor para guardar la munición- y la que mejores condiciones presenta para habilitar un refugio para peregrinos y caminantes, en general”, comenta José Luis Ona. La idea de reutilizar este tipo de instalaciones como un punto de refugio no es nueva. En los años 2005 y 2006 se recuperaron y habilitaron dos bunkers en Villanúa a modo de prueba. “En estos años hemos visto que tienen uso, que los peregrinos descansan y se refugien de ellos de las lluvia o del sol, y por eso nos hemos animado con este”.

El resto, como indicábamos, serán únicamente visitables. “Estaban destinados a armamentos ligeros y no son muy espaciosos”, apunta el director. Pero sí merecen esa visita que ya aunque aparentemente todos son iguales, hay múltiples y curiosas diferencias que hacen de cada búnker una instalación única. Por ejemplo, sólo uno de ellos presenta la frente oculta redondeada, como los que suelen aparecer en las películas, y consta de dos entradas; otro, por una especie de trinchera, conecta dos asentamientos, uno de los cuales desciende hasta la playa de vías.