REPORTAJE
La ‘brava’ aventura del Gállego
Al grito de “adelante” la balsa inicia su viaje. La adrenalina se extiende desde los pies mojados hasta las manos que empujan el remo dentro del agua. El suave gorgoteo del río Gállego se convierte en un gutural estruendo que se retuerce, salta, enreda y engancha a todos los que se sumergen en sus aguas bravas. La naturaleza y la aventura se mezclan para conquistar, desde una panorámica diferente, la majestuosidad del Reino de los Mallos.Ainhoa Camino-Pirineum.
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Foto: La compenetraciónen este deporte es fundamental. |
El río Gállego ha creado su propio estilo de vida. Más allá del pantano de La Peña, donde las aguas alcanzan su completa libertad, empieza una aventura capaz de atraer a unas 70.000 personas al año. El rafting se ha impuesto como la principal fuente de vida de una zona donde naturaleza y cultura se alían para dar al turista el placer de vivir una aventura mínimamente arriesgada.
“El rafting es un deporte de riesgo controlado. Los elementos de seguridad y el conocimiento del medio y de las técnicas lo minimizan”, señalan los expertos. Desde que se comenzó a practicar el rafting en España, Murillo de Gállego se ha convertido en el centro neurálgico aragonés de esta actividad. La belleza del paisaje por el que transcurre el río y sus características técnicas, donde se pueden encontrar todos los niveles de dificultad, desde los más técnicos hasta los más aptos para familias y niños, facilitan que así sea.
Pero el rafting de Murillo va más allá de una mera concepción comercial. La pasión por ganar la batalla al río es lo que estos ‘locos de las piraguas’, como algunos los definen, quieren contagiar. La sensación de los que experimentan este deporte por primera vez es una mezcla de respeto y sorpresa en la que todos los componentes de la balsa participan y se sienten protagonistas por igual.
Para ello son necesarios algunos requisitos. En primer lugar, la compenetración. Es, seguramente, la clave fundamental para que todos disfruten del descenso. Todos reman a la vez, uniendo sus esfuerzos, habilidades y temores. Y junto con la compenetración, el ritmo es otro de los elementos imporantes. Se requiere para girar a la derecha o a la izquierda, para esquivar una roca, para coger un salto o hacer un caballito, para equilibrar la balsa y hasta para recoger al compañero que se ha caído al agua.
En segundo lugar, los remos. Ellos son el motor de la balsa. Es necesario remar a más velocidad que el agua. “Si se va más lento nos convertimos en un peso muerto que el río arrastra como un tronco, llevándolo de un lado a otro, sin ningún control”, advierten los expertos. Esto es importante para crear el sentimiento de equipo necesario para afrontar este deporte y para evitar el miedo que algunos pueden experimentar al ver por primera vez el revuelto cauce del Gállego que van a atravesar.
Pero el miedo tampoco es un buen compañero para este viaje. Resta confianza en los movimientos y no deja disfrutar del paisaje. Un paisaje que se antoja diferente al contemplarlo desde dentro del río. Las montañas son más altas, las curvas más cerradas y las rocas más grandes. Aunque lo contrario, el pesar que es una actividad muy fácil, tampoco es aconsejable. “Hay que tener respeto hacia el río. Una persona que no está acostumbrada a tratar con él no sabe lo que se va a encontrar, además, cada día el río es distinto”, comentan.
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Foto: El rafting tiene momentos espectaculares pero con total seguridad.
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Ante todo, seguridad
Como señalábamos, el contratar a una empresa especializada es fundamental para estas prácticas. Los guías están titulados y los elementos que minimizan el riesgo están asumidos en la tarifa de todas las actividades: trajes de neopreno, primordial para las aguas frías; cascos y chalecos salvavidas homologados, remos, cuerdas, barcas, botiquines y un seguro de accidentes.
A esta seguridad, debe añadirse los consejos de los guías antes de iniciar un descenso: “Obedecer siempre nuestras órdenes. Si alguien se cae al agua, que no se asuste, que se aleje de la balsa y ponga los pies por delante, el cuerpo extendido y la cabeza ligeramente elevada, para ver por dónde va. Si chocamos con una roca, nunca apartarse con el remo, puede pegar en la cara al compañero. El guía os dirá siempre hacia donde remar y que nadie palee por iniciativa propia”. El miedo se quita con el primer chapuzón.
Una historia, dos principios
El rafting se inició en los Estados Unidos. Pero en nuestro país, como casi todos los deportes de aventura, fue introducido por los franceses. Desde hace 30 años se practica en el río Noguera, en el Pirineo Catalán. Y hace algo más de dos década que se descubrió el paraíso del Gállego. Pero es en estas dos zonas, según comentan, donde se da la diferencia más brutal entre lo comercial y lo profesional. En el Noguera se inició de manera local. Los que vivían allí vieron que era rentable y se lanzaron a explotarlo. En Murillo de Gállego coincidieron una serie de personas que ya se dedicaban al mundo de la piragua y poco a poco se fueron estacionando, hasta convertir la cuenca del Gállego en la "cuenca de los deportes en aguas bravas". |