REPORTAJE
Cuerpo a cuerpo contra el río
El hidrospeed es otra manera de conocer el interior de un río y a uno mismo. Cada uno es el que se dirige, el que lleva el hidro y el que lo propulsa. Nadie más rema. Uno debe de conocer sus posibilidades y sus límites.
Ainhoa Camino-Pirineum.
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Foto:Con el hidrospeed parece que uno es absorvido, literalmente, por el río. |
El hidrospeed es, quizás, uno de los llamados deportes de aventura más completos. Se requiere cierta preparación física y, además, concentración y atención. En el hidro los pies y las aletas son el motor y no pueden fallar. Además, hay que estar atento y pensar en qué y cómo se va a hacer la siguiente maniobra, porque cada uno es el timón.
En el hidrospeed, como en el rafting, el descenso se realiza con un vehículo, pero, en este caso, es individual. Asimismo, el entorno en el que se realiza es común para todas estas actividades. Un medio natural, el río, “amaestrado”, porque los monitores conocen a la perfección todos sus secretos.
Los expertos coinciden, “es fundamental practicar estos deportes con guías. Ellos conocen el cauce, sus saltos y sus rocas, los pasos más difíciles, las corrientes y contracorrientes... Todo, absolutamente todo lo que se produce en el interior del río, además de los factores externos que puedan influir en él, tales como las tormentas o las regulaciones de caudal”, comentan.
Este deporte consiste en el descenso de aguas bravas, echados sobre una pequeña embarcación individual en forma de trineo, que se propulsa con unas aletas de submarinismo, dando la sensación de ser totalmente absorbido por el río. Es una lucha, cuerpo a cuerpo, contra las aguas bravas del cauce que se recorre.
Como la mayoría de los deportes de aventura, el hidrospeed también fue inventado por los franceses. “Los bomberos de París comenzaron a bajar ríos con mochilas llenas de flotadores”, explican. “Poco a poco se fue perfeccionando la técnica hasta dar con el vehículo adecuado”. Hoy en día, el trineo permite una libertad de movimientos bastante similar a la que se logra con una piragua. Además, el hidrospeed y el kayak alpino tienen una técnica de bajada muy similar, aunque cada uno posee sus propias características.
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Foto: Los hidros permiten una libertad de movimientos similar a la de los kayak.
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Maniobras y equipo
Para practicar el hidrospeed, además del trineo, es fundamental el equipo. Casco, traje de neopreno reforzado en piernas y brazos, aletas y chaleco salvavidas, así como las cuerdas que todos los guías llevan, para evitar cualquier imprevisto. Los trajes son más gruesos que los de rafting, ya que medio cuerpo va sumergido bajo el agua y cualquier golpe puede ser peligroso. Las aletas son las que aumentan la propulsión de los pies, y el secreto consiste en “remar” más rápido que las corrientes para que éstas no te arrastren.
Una vez equipados, es necesario aprender los movimientos básicos. Lo más difícil es detenerse. “Para ello, es necesario romper la corriente y meterse en la contracorriente”. Este movimiento consiste en cruzar la espuma blanca y meterse en el remolino que sube hacia la roca. “La misma contra es la que te frena”.
Otro secretillo para poder realizar esta maniobra consiste en romper la corriente con el culo del trineo. “Si entras con el lado contrario el trineo volcará. Y aunque al principio nos asustemos, nunca, nunca, nunca se debe soltar el hidro. Eso es lo peor”. En caso de volcar, “hay que retorcerse”. La mejor manera es cruzar las piernas para que el cuerpo se vea forzado a girar y, así, poder volver a salir a la superficie.
También es necesario dominar la dirección o el ángulo que se debe tomar. “Eso es como en las motos. Se saca la pierna hacia el lado que se quiere girar”. Una maniobra que se podría hacer también con los brazos, pero requeriría de más fuerza y seguridad. Por último, hay que tener en cuenta que, a no ser que el guía indique lo contrario, jamás hay que poner las aletas en el fondo, ya que son muy frágiles y se pueden enganchar en cualquier lugar.
Una vez finalizadas las indicaciones, ataviados como ranas modernas, los nuevos aventureros se introducirán en el cauce del río y sentirán, quizás por vez primera, la atractiva y adrenalínica sensación de ser absorbidos por unas aguas bravas y cristalinas contra las que se va a luchar.
Cauces y grados
La mayoría de los ríos pirenaicos son aptos para practicar el hidrospeed. Aunque el Ara, el Cinca, el Gállego y el Ésera son los más habituales, dentro del territorio oscense. Sin embargo, las características de cada uno los hacen idóneos para un nivel u otro. Algunos guías señalan que el Ara, “sólo es recomendable para expertos, porque es muy técnico, con una dificultad alta, con rápidos de nivel medio y alto y con una duración aproximada de tres horas”. El Cinca, “seguramente sea el más apto para los principiantes, aunque el Ésera también es muy aconsejable para aquellos que lo practican por primera vez, ya que es asequible y divertido. Te deja la oportunidad de disfrutar y pasártelo bien en el descenso, surfeando en las olas, y al mismo tiempo puedes sentir el nudo en el estómago que se crea al pasar por las gradas, saltos y rocas”.

Foto: El hidrospeed requiere prerparación física y concentración para no ser superado por la fuerza del agua. |
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