La redacción del nuevo proyecto, en el que se calcula se invertirán 77 millones de euros, fue aprobada en enero, pero Fomento advierte de que el inicio de las obras depende de varios factores como la declaración de impacto medioambiental, o la aceptación misma del proyecto; factores que son ajenos a Fomento. Esta explicación es la que el Ministerio ha dado en una carta dirigida a los empresarios de la zona, quienes a través de una plataforma creada el pasado año, se han unido para demandar el inicio de unas obras que se consideran cruciales para mejorar la única conexión que el valle tiene con el resto de la provincia.
El principal problema que presenta la vía es su estrechez en el tramo del congosto del Ventamillo, que dificulta el tráfico, especialmente el de vehículos pesados, hasta el punto de que los camioneros se ven obligados a comunicarse por la emisora para no tener que cruzarse en puntos especialmente complicados. Este problema se agudiza en la temporada de esquí y en los meses de verano cuando el volumen del tráfico aumenta por el turismo, que supone una parte muy importante en los ingresos de la zona. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de tener unos accesos en condiciones que garanticen la seguridad de los usuarios de la vía.
Este verano comenzarán las primeras obras cerca de Castejón de Sos. Sin embargo, parece que las mejoras propuestas no son consideradas suficientes. La zona del Congosto de Ventamillo, declarada Lugar Interés Comunitario (LIC), es a su vez uno de los puntos más peligrosos del trazado. Se trata de un desfiladero de 2 km que Fomento no tiene previsto modificar. El alcalde de Benasque, José Ignacio Abadías (PAR), ha mostrado su desacuerdo: “medioambientalmente hay que respetarlo como vía turística, pero como carretera que soporta tanto tráfico, no ofrece garantía de seguridad”. El alcalde propone la contrucción de túneles como medida para evitar que se produzcan accidentes como el provocado por el desprendimiento de una pared en 2006. “No es una cuestión de comodidad ni de ahorro, sino de riesgo para la vida de las personas”, afirma.
La reivindicada mejora del Eje Pirenaico avanza con retraso en la parte aragonesa, al contrario de lo que ocurre en las vecinas comunidades de Cataluña y Navarra. El tramo Aínsa-Campo está terminado y continúan las obras en el Jaca-Sabiñánigo, cuya entrega tiene previsto realizarse el año que viene, así como en la Yebra-Fiscal, de la que se desconoce la fecha de finalización. El mayor retraso en las obras se localiza en dos tramos: el que conecta Castejón de Sos con la frontera leridana, que apenas cuenta con estudios previos, y el tramo Fiscal-Túneles de Baluport, cuyo trazado definitivo ha estado condicionado por el proyecto del pantano de Jánovas.