El hallazgo lo han realizado un equipo de botánicos de la Universidad de Barcelona y el ornitólogo inglés afincado en Lleida, Steve West. Además, el hallazgo coincide con la nueva catalogación de especies de flora y fauna que ha realizado la Generalitat y que amplía las especies protegidas, como las vulnerables o las calificadas como en peligro de extinción, de 5 hasta 182, lo que es bastante significativo.
Entre las especies de flora nueva encontradas destacan por su interés por su interés biogeográfico, como la xatardia scabra o el perejil de rebeco, que hasta ahora se había considerado una especie endémica que, debido a determinadas características, forma grupos aislados en el contexto de sus congéneres y que sólo se podía ver en los Pirineos Orientales; es decir, un paleoendemismo.
Otro hallazgo importante, debido a que no se localizaba en el parque desde 1940, es el de la woodsia alpina, de la que sólo se conocen cuatro poblaciones en los Pirineos. Asimismo, también se ha encontrado ejemplares del junco carex liparicarpos, la planta acuática potamogeton densus y el arbusto ononis rotundifolia.
En cuanto a fauna, aunque no se ha podido ver, Steve West, junto con naturalistas de Naturetrek, han escuchado por primera vez en el interior del parque el canto de un ejemplar de macho de Phylloscopus ibericus o mosquito ibérico. Los sonidos se han localizado en el valle del río Peguera, municipio de Espot.
Atlas “Aves y Clima”
Esta noticia coincide con la presentación del programa “Aves y Clima” que ha puesto en marcha Seo/Bird Life en Aragón, en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, y que incluye un atlas sobre “Aves y Cambio Climático”. El mismo predice un futuro sombrío para las aves del mundo, pero especialmente, para las que habitan en las zonas de montaña, las regiones árticas y las subacuáticas.
Según el presidente de la Seo/Bird Life en Aragón, “las aves que residen en el Pirineo aragonés son las más afectadas por los efectos del cambio climático de toda la Comunidad Autónoma y en un periodo de 50 años la mayor parte de las especies de esta zona estarán amenazadas”, señaló Luis Tirado.
Otro problema que apuntó Tirado es que, en 50 años, “se producirá un desplazamiento de 550 kilómetros de las zonas de hábitat de las aves”. Esto provocará el descenso en un 20% de la superficie de espacio en la que actualmente habitan las aves y una pérdida del 40% del hábitat , “porque los ecosistemas se modificarán pero no se trasladarán”.