La petición de la autorización está iniciada, pero aún el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental no ha emitido su resolución. Además, dicha autorización no era únicamente para actuar en este punto, ubicado junto a la N-330, en el punto kilométrico 649,8, sino para llevar a cabo otras labores de limpieza y desbroce a lo largo de toda la trayectoria que sigue la línea de alta tensión por el valle de Canfranc, ya que las compañías eléctricas están obligadas a realizar estas actuaciones para evitar situaciones de riesgo, como incendios.
La actuación en la ribera del Aragón fue denunciada por un particular de Jaca y si la investigación de Confederación verifica la ausencia de permisos para tal actuación, se podría iniciar un expediente sancionador contra la empresa, por iniciar los trabajos si la pertinente autorización del INAGA.
Según la denuncia del particular, la tala se ha realizado a “matarrasa, destruyendo un tramo de 230 metros de bosque de ribera del río Aragón, que estaba en buen estado de conservación, y han dejado la orilla desnuda y sin protección frente a posibles avenidas y ante la erosión”. Según el particular, han talado chopos, fresnos, sauces, alisos, y otras especies leñosas, algunas de más de 12 metros de altura, que protegían la orilla del río y de paso protegen la carretera que está a su lado”.