El descenso por el Cinca era el acto central de un encuentro que ha reunido en la comarca sobrarbense a navateros de procedentes de Francia, Eslovenia, Italia, Polonia, Alemania, República Checa, Austria, Letonia, Rumanía y Finlandia, además de España, para acercar lazos y reflexionar sobre un antiguo oficio que, actualmente, está más próximo del espectáculo. Y eso fue, precisamente, lo que se vivió el sábado con el descenso.
En total participaron 7 navatas y más de 40 tripulantes, si bien fueron los de Sobrarbe quienes pilotaron las embarcaciones. La fuerza con que descendía el Cinca motivó que la organización retrasara la salida 40 minutos, aunque la llegada de la mayoría de las embarcaciones se hizo sobre el horario previsto, debido al a rapidez del cauce. Seis de las navatas completaron los 12 kilómetros de recorrido en una hora, aproximadamente, y la séptima se vio obligada a invertir una hora más, debido a la rotura del remo delantero.
La fiesta fue continua, tanto dentro del río como en el exterior, ya que cientos de personas se acercaron al cauce para seguir en todo momento el desarrollo del emocionante descenso y a su término, a las 13:30, la celebración continuó con el desfile de las delegaciones participantes y la comida popular y multitudinaria que se realizó en el polideportivo de Aínsa.
La Asociación de Navateros de Sobrarbe y resto de instituciones y administraciones organizadoras del encuentro se mostraron muy satisfechos con el desarrollo del mismo, tanto por la masiva participación de la gente como por las condiciones en las que se completó el programa.