Según indican desde la comarca sobrarbesa, “el motivo de la visita fue conocer de primera mano esta iniciativa que puede considerarse innovadora y pionera en cuanto a un nuevo concepto de pistas de esquí, denominado “estación de alta montaña”. Esta la localidad leridana se trasladó una delegación encabezada por el presidente comarcal, Enrique Campo, dos concejales de Bielsa –ya de este consistorio defiende el proyecto de El Ruego- , dos representantes del Centro de Iniciativas Turísticas del Valle de Chistau –proponen crear una estación en Punta Suelza- y otros técnicos y representantes de Sobrarbe.
Desde la comarca altoaragonesa se destaca que “la puesta en marcha de la estación de Tavascán, en la comarca de Pallars Sobirá, fue promovida por el propio ayuntamiento, en un municipio de tan sólo 250 habitantes y unas 300 plazas hoteleras, y gestor de la estación”. Además indican que se trata de una zona privilegiada para la práctica de todas las modalidades de esquí, siendo una estación de carácter familiar y pudiéndose realizar actividades relacionadas con la nieve y la montaña todo el año.
En Tavascán trabajan un máximo de 25 personas los fines de semana, siendo 8 de ellos los jefes de los servicios de la estación. La delegación de Sobrarbe destaca, sobre todo, el hecho de que “una vez cerrada la estación, estos 8 jefes siguen contratados por el ayuntamiento como miembros de una brigada municipal para la realización de otras obras o servicios”. El resto de empleados, “se dedican a otras actividades deportivas de montaña”. También llaman la atención sobre el mínimo impacto medioambiental de Tavascán, “puesto que sólo cuenta con un telesilla y un refugio con una capacidad para 50 personas”.
Los responsables de la estación reconocieron que la pista no resulta rentable económicamente, pero sí que ha tenido otros beneficios para la población: “Ha contribuido a que permanezcan en la localidad y a que se haya, incluso, aumentado la tasa de crecimiento de la población del valle”.