La gruta, en el municipio de Saint-Engrace, fronterizo con el valle del Roncal, se abrirá este fin de semana, 5 y 6 de abril, al público, mediante visitas organizadas, de la mano de la empresa que se encargará de su explotación, la Sociedad Hidroeléctrica del Sur (SHEM). Según el grupo Suez, la construcción de la central se enmarca en su política para disponer de un 18% de potencia eléctrica de origen renovable en Europa a partir de 2009, y de 250 megavatios suplementarios de energía hidráulica en Francia en el horizonte de 2014.
Pero independientemente de su producción, la central de La Verna llama la atención por tratarse de una obra singular y por su peculiar historia. La gruta fue descubierta en 1951, mantiene una temperatura constante de unos 5 grados centígrados y capta el agua de un río subterráneo que alimenta una corriente que, durante 6 meses al año, está seca. Como indicábamos, está considerada una de las cuevas más profunda de Europa, con más de 190 metros de profundidad.
Las obras para convertirse en una central se han alargado durante 2 años y debido a las características de la gruta, no se ha podido emplear apenas grande maquinaria, teniendo que transportar casi todo el material a mano o en carretilla. Además, el proyecto para su transformación se basa en la idea que tuvo la compañía Electricité de France (EDF) en 1956, pero que abandonó 4 años después, ya que la producción que iba a generar planta no cubría sus expectativas. Para construir la actual central se han invertido cerca de 6 millones de euros, y se han aprovechado los túneles excavados en roca que había realizado a finales de los 50 EDF.
Ahora, viendo el potencial turístico de la instalación, se piensa en su futura explotación, para lo que será necesario crear un acceso que, seguramente se construirá adaptando una pista ya existente, que llevará hasta el túnel que da acceso a través de la montaña a la central.