Recordamos que la polémica saltó a la opinión pública cuando el pasado 25 de abril varios medios de comunicación publicaron la noticia del derribo del campanario, empleando el video que aparecía en el portal Youtube, donde se veía a tres personas demoliendo la torre- campanario, con una canción punk de fondo. La noticia también recogía testimonios del alcalde de Bonansa, término municipal al que pertenece Torre de Buira, Alberto Moner, que tachaba el acto de “vandalismo”, y del párroco de El Pont de Suert, de donde depende pastoralmente el núcleo, Daniel Gómez, que lamentó la pérdida.
Es más, el munícipe de Bonansa indicó que el obispado no había solicitado permiso de derribo y que los actos los conoció a través de internet. El alcalde apuntó que existen 2 expedientes abiertos en Torre de Buira, “un de derribo y otro de rehabilitación, ambos solicitados por vecinos particulares”.
Sin embargo, el Obispado de Barbastro-Mozón salió al paso de las críticas señalando que “hacía tres años habían ordenado el derribo del campanario –encargándoselo a un albañil de la zona-, porque amenazaba ruina”. Por lo tanto, la acción denunciada, “no se trata de un acto vandálico”, sino que “fue una falsa alarma hecha a destiempo y un malentendido”.
La última en manifestarse ha sido la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA, que ha vuelto a considerar el acto como "vandálico" y ha lamentado, "el escaso interés del Obispado de Barbastro-Monzón y del Gobierno de Aragón por el rico patrimonio de la diócesis". Indica que, al parecer, la destrucción fue autorizada por la propia Diócesis, "no existiendo datos de la existencia, o no, de autorización por parte del municipio y del Gobierno de Aragón".
La asociación lamenta profundamente, a través de un comunicado, “que el rico patrimonio de La Ribagorza -de cuyas tierras partieron precisamente los objetos que justamente reclama Aragón a Lérida- se vea maltratado de nuevo por los propios aragoneses”. A su entender, “con estas actuaciones se hace un flaco favor a las aspiraciones aragonesas para la recuperación de nuestro patrimonio emigrado”.
APUDEPA recuerda que en su día denunció el lamentable estado de la iglesia de Buira, templo de origen románico, y ahora vuelve a reclamar que se adopten, de inmediato, “las medidas para proteger el importante patrimonio ribagorzano, comenzando por la abandonada iglesia de Buira”. La asociación afirma que este acto “muestra el desinterés de las instituciones aragonesas por el patrimonio cultural”.