Cabe recordar que el objetivo de estas jornadas es, por un lado, llamar la atención sobre las posibilidades que tienen los pueblos de la cuenca del Gállego, en el entorno de los Mallos de Riglos, para desarrollarse empleando el curso fluvial como principal recurso, y, por otro, atraer a nuevos turistas a la zona. De aquí, y viendo el gran número de personas que siguieron los actos y actividades programadas, que las agrupaciones organizadoras hicieran una valoración satisfactoria de la actual edición.
Uno de los momentos más intensos de las jornadas es el descenso de una nabata, construida el sábado, por el río Gállego, entre Murillo de Gállego y el puente de Santa Eulalia. El buen caudal que presentaba el cauce hizo que el descenso se pudiera completar a ritmo muy rápido y respetando los horarios previstos. Los seis nabataeros, 4 de la asociación D’a Galliguera y 2 de la del Sobrarbe, llegaron, tal y como estaba anunciado, a las 13:00 horas al puente de hierro de Santa Eulalia.
Además, unas 200 personas, según los organizadores, participaron en la comida popular de Biscarrués, y más de un centenar se congregó el sábado en Santa Eulalia para participar en la excursión sobre plantas medicinales. La charla, la actuación de los Titiriteros de Binéfar, la de Os Diaples D'a Uerba y la de los Bufacalibos de Biella Nuey también fueron seguidas por un buen número de personas y tuvieron una gran acogida.
Todo ello, motiva que las asociaciones promotoras de estas jornadas valoren de la siguiente manera esta sexta convocatoria: “De nuevo hacemos un balance muy positivo de las jornadas a las que cada año acude más público y que sirven para reivindicar y disfrutar un río Gállego vivo”.