Cabe recordar que fue hace una semana cuando se detectó la enorme grieta en la roca que amenaza con desprenderse sobre una parte del Casco Antiguo de Graus. Asimismo, y debido a ese riesgo, cuatro familias fueron inmediatamente desalojadas para evitar situaciones peligrosas y la Diputación oscense encargó un informe geológico y técnico para conocer cuál es la medida más acertada para solventar el problema actual y que no se repita en un futuro.
Ese informe es que el está esperando el ejecutivo aragonés para determinar cuál es la actuación a acometer, ya que en un primer momento los técnicos abogaron por la demolición controlada de la roca, pero posteriormente se presentó como otra opción posible, la sujeción de talud por medio de anclajes y redes de seguridad. “Estamos pendientes del informe para que, en función de lo que éste nos diga, iniciar inmediatamente la reparación”, indicó Iglesias.
El presidente reiteró la decisión del Gobierno de Aragón de asumir el cien por cien de los gastos que se generen en esta reparación y que ésta se hará con “carácter de urgencia”. El presidente aragonés también aprovechó su estancia en Graus para visitar a las familias desalojadas. En opinión de Marcelino Iglesias, los importantes es “garantizar la tranquilidad y seguridad de estas familias”. Y en este sentido los garantizó que, una vez reparado el talud, “la zona habrá ganado en seguridad”.
Finalmente Iglesias quiso destacar la preocupación mostrada en todo momento por la alcaldesa de la localidad, María Victoria Celaya, que en, “en todo momento ha estado en contacto con todos los organismos con responsabilidad en este asunto”.