El principal investigador autor del trabajo, Juan Ignacio López-Moreno, del Instituto Pirenaico de Ecología de Zaragoza, explica que el Pirineo es una zona particularmente atractiva para este tipo de estudios, dado que “es un sistema montañoso muy abrupto, que altera notablemente la trayectoria de las distintas masas de aire que circulan por la región, y recoge en unos pocos centenares de kilómetros un gradiente Atlántico-Mediterráneo completo”.
El estudio recoge los resultados obtenidos en dos escenarios distintos. El primero, con una emisión de gases medio-bajo y el segundo, medio-alto. En cuanto al aumento de temperaturas, en el primer escenario se prevé un incremento térmico de 2,8 grados, y en segundo, aumentaría hasta en 4 grados. Respecto a las precipitaciones, sufrirían un descenso medio del 10,7%, con una emisión de gases media-baja; y del 14,8%, con mayores emisiones.
Sin embargo, los investigadores reconocen que “los modelos empleados resultaron ser menos precisos para pronosticar los futuros porcentajes de precipitación, dado que ésta es una variable más compleja y difícil de reproducir”. Lo que sí indican es que los cambios climáticos sobre la temperatura serán más pronunciados al sur de la cordillera pirenaica, es decir, en España, y durante los meses de verano. Época ésta, en la que también se acusará un mayor descenso pluviométrico.
López-Moreno señala que “los modelos proyectan unos cambios de una magnitud suficientemente acusada como para afectar de forma directa a la disponibilidad de agua, actividades económicas y ecología de la región”. Si bien explica que, “la magnitud exacta de estos cambios dependerá de los niveles de emisión de gases de efecto invernadero que se emitan a la atmósfera en las próximas décadas”.
Además, en ese mismo sentido, y teniendo en cuenta que el escenario de emisión de gases medio-bajo reduce el incremento de las temperaturas entre un 20 y un 40%, y el de precipitación entre un 25 y un 40%, en comparación con el escenario de emisión medio-alto, los científicos entienden que, “es importante el modelo de desarrollo socioeconómico que siga el Planeta en las próximas décadas, a la hora de acentuar o reducir los impactos”.
Ello será de vital importancia, ya que recuerdan que el Pirineo, “representa la principal área generadora de recursos hídricos de la Cuenca del Ebro, así como el refugio de una gran cantidad de especies animales y vegetales endémicas que podrían verse muy afectadas por cambios en el clima”.