Este impulso se articula en dos convenios suscritos el lunes 31 de marzo entre el departamento de
Política Territorial, Justicia e Interior del Gobierno de Aragón, que aporta los fondos, y las federaciones aragonesas de Montañismo (FAM), en el caso de los aludes, y de la Espeleología, para las actividades de barranquismo, ya que ambos organismo cuentan con infraestructura y experiencia suficiente para los fines establecidos.
La prevención y control de aludes tendrá una inyección económica de 44.000 euros. Con ellos, se financiará el sostenimiento de la red de alerta meteoro-nivológica, se actualizará la señalización estacional sobre el riesgo de aludes en la cordillera y se renovará el material de comunicaciones entre refugios, principalmente en aquellos que estén gestionados por la FAM, pero también en otros considerados de interés general para el Pirineo aragonés, ya que los refugios son unas de las instalaciones más involucradas en la prevención e información de aludes, al contar con estaciones meteorológicas y emisoras de radio por las que alertan de los posibles accidentes o cambios meteorológicos relevantes.
Desde el ejecutivo autonómico se indica que con este apoyo, “damos continuación a las actuaciones de formación y prevención en montaña, especialmente en el Pirineo, donde la afluencia de montañeros, turistas y visitantes ocasionales en muy numerosa”. Asimismo, recuerdan que “las actividades deportivas y de ocio que tienen lugar en la montaña pueden ser origen de muchos riesgos que son necesarios prevenir”. También destacan la importancia de mantener un operativo para informar a la población de la evolución de los riesgos predecibles.
En el caso del convenio con la federación de Espeleología se busca colaborar en la formación y equipamiento de grupos de rescate especializados en actividades realizadas en barrancos o en cavidades. La dirección general de Interior del GA aportará 9.000 euros, que se destinarán, entre otras, a cursos, elaboración de manuales de actuación y técnicas de socorro, organización de simulacros, y estudio de nuevas técnicas de intervención, así como de nuevos equipos y materiales, y adquisición de material individual y colectivo de socorro.