Esta propuesta se enmarca en las medidas que Medio Ambiente promueve para compatibilizar la actividad ganadera extensiva con la presencia de osos en los valles pirenaicos. El programa está inspirado en una iniciativa que Francia lleva desarrollando desde hace una década y de hecho, fue este país el que facilitó el año pasado los perros mastines cedidos por el Gobierno de Aragón. Entonces se repartieron 6 perros, procedentes de la Asociación Fondo de Intervención Eco-Pastoral (FIEP) y que fueron a parar a ganaderos de la zona del Posets-Maladeta y de Los Valles jacetanos.
Este año, con un presupuesto de 13.000 euros, aportados por el Ministerio de Medio Ambiente, se ha contactado con la ONG Perros de Protección del Rebaño, que proporcionará al Gobierno de Aragón mastines de la variedad “Montañas del Pirineo”. El gobierno aragonés compra los perros a la agrupación para cederlos a los ganaderos que lo soliciten y que cumplan una serie de requisitos, entre ellos, que realicen la actividad ganadera en zonas decretadas como de presencia de oso. De momento las 4 peticiones cursadas proceden del Posets-Maladeta y de los municipios de Ansó y Hecho.
Los perros cedidos se incorporarán a las explotaciones ganaderas entre las 7 y 10 semanas de vida, y todos son seleccionados de camadas producidas por criadores pertenecientes al Club Español del Perro de Montaña de los Pirineos. Entre las características que deben tener destacan las siguientes, “baja dominancia respecto a los hermanos de camada, bajo instinto cazador y agilidad en los terrenos de montaña”. Los mastines son seleccionados sin defectos morfológicos, con buena salud y radiografiados para controlar el grado de displasia de cadera, y son cedidos a los ganaderos con sus respectivas vacunas y con seguimiento veterinario y técnico.
Pero las ganaderos interesados en contar con este tipo de guardián también tienen cumplir una serie de requisitos y condiciones. Deben ser ganaderos extensivos y con actividad en los puertos de montaña con presencia de oso, con un rebaño compuesto por un número de cabezas que justifique el mantenimiento de un perro para su protección, que se comprometa a emplearlo exclusivamente con ese fin y que abone 200 euros de fianza, que será devuelta al cabo de un año, si el ganadero ha cumplido todas las exigencias.