El juicio contra René Marquèze comenzó el pasado miércoles, 12 de marzo, en el Tribunal Correccional de Pau, y durante los tres días en los que se han realizado los interrogatorios y declaraciones –el viernes quedó visto para sentencia- el cazador bearnés, de 65 años, se ha defendido de las acusaciones y ha mantenido que lo hizo como último recurso, después de que la osa, que iba acompañada de su osezno, cargara contra él.
La tesis, sin embargo, no ha convencido a la acusación particular, compuesta por 19 asociaciones en defensa del medio ambiente, que durante el juicio recordaron que el día de los hechos, “se había advertido a los cazadores de que podían encontrarse con la osa, ya que se habían localizado huellas recientes de Cannelle”.
Esa versión se ha reforzado en la vista, ya que el responsable de la Oficina Nacional de Caza y Fauna Salvaje, Jean-Jacques Camarra, en su declaración señaló la conveniencia de que “en aquellas condiciones, la cacería se tenía que haber suspendido”.
La Fiscalía, como el acusado, ha mantenido en todo momento la versión de que René Marquèze actuó por motivos de “defensa propia”, tras encontrarse con la osa y su osezno, y que la cacería se llevó a cabo en condiciones legales. El próximo 21 de abril, el Tribunal de Pau dará a conocer su veredicto.