El juicio contra Marquèze se celebra después de que el Tribunal Supremo anulara, el pasado noviembre, el sobreseimiento del dictamen del juez instructor del caso que, en un principio, había archivado la causa por considerar que el cazador actuó en legítima defensa.
Ya en abril de 2007, el Tribunal de Apelación de Pau había rechazado el archivo de la causa, al estimar que el procesado se había expuesto “voluntariamente” a una confrontación con el oso y que el grupo de cazadores entre los que se encontraba Marquèze no deberían haber participado en, “una batida peligrosa e infringiendo las prescripciones reglamentarias”.
El acusado, sin embargo, siempre se ha considerado inocente, ya que sostiene que disparó contra la osa el legítima defensa, al sentirse amenazado por el animal y como último recurso. Además, Marquèze siempre ha indicado que el encuentro con el osa fue fortuito y no premeditado.
Frente al cazador del valle del Aspe se personan en el juicio como acusación particular 19 asociaciones de defensa del medio ambiente. Entre otras cuestiones, y según señalan desde estas organizaciones, la idea que persiguen evitar nuevos episodios similares, con la creación de áreas en las que la actividad humana se restrinja y se dediquen a las actividades de ocio y a la conservación de las especies salvajes.