Los trabajos se han llevado a cabo en los laboratorios de genética molecular animal y de biotecnología del CITA, con la implicación del Gobierno de Aragón y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agrarias (INIA), ya que es un centro adscrito al Departamento de Ciencia Tecnología y Universidad, y el Departamento de mejora genética del INA. El marco del mismo ha sido un programa de mejora genética de la raza Rasa Aragonesa de la Cooperativa Pastores-Oviaragón.
Hasta la fecha, en condiciones normales de explotación, se obtiene una media de 1,3 corderos por parto. Con el hallazgo de la nueva variante la cifra se incrementa hasta 1,9 corderos. Esto afecta a la rentabilidad económica de las explotaciones, pero no es la única ventaja que aporta.
Desde el Gobierno de Aragón se explica que hasta la fecha, “muchas ganaderías no hacen uso de la base genética de la Rasa Aragonesa por su baja prolificidad, pero a partir de ahora podrán hacer uso de una nueva variante, más rentable y que incrementará el valor de sus productos, al entrar en la Denominación de Origen “Ternasco de Aragón”.