Última actualización 25 Febrero, 2008 13:37 h.

Los paisajes de Sobrarbe y Ribagorza serán los primeros en ser definidos

La dirección general de Ordenación del Territorio del Gobierno de Aragón ha anunciado el inicio de los estudios que llevarán a definir los paisajes de las comarcas pirenaicas de Sobrarbe y Ribagorza, con la intención de que se pueda hacer un uso equilibrado de los mismos y que influya directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Estos serán los dos primeros mapas que se elaboren, si bien está previsto que próximamente salga el concurso para elaborar los mapas de siete comarcas más, entre ellas, La Jacetania y Alto Gállego.

Paisaje de La Ribagorza
Paisaje de la comarca de La Ribagorza, Cerler.

La realización de los estudios de paisajes se contempló, según recuerda el GA, en las Directrices Parciales de Ordenación Territorial del Pirineo Aragonés, en cuyo título IV se incluyeron unos artículos dedicados a la protección del paisaje. Concretamente, en el artículo 81 se hacía referencia a la realización de los mapas. Pero además, con esta iniciativa el Gobierno de Aragón responde a  lo establecido por el Convenio Europeo del Paisaje, realizado en Florencia en octubre de 2000.

También apuntan que en la realización de estos estudios han influido el hecho de que “el ejecutivo sea consciente de la importancia del paisaje en los campos cultural, ecológico, medioambiental y social”, ya que con estos documentos, según la administración autonómica, “se podrá valorar el paisaje y utilizar el territorio de modo que sea posible la conservación o la menor afección posible de aquellos paisajes más valiosos”.

Los trabajos para elaborar los mapas se centran en torno a tres líneas de actuación, cartografíar, caracterizar y valorar el paisaje. La cartografía se realiza al detalle, a escala 1:25000, para conocer cómo son los paisajes y cómo se distribuyen. Con la caracterización  se va a  establecer una tipología de paisajes, y finalmente, se realizará una valoración en función de  parámetros científicos y sociales.

En este sentido, desde el punto de vista científico, se tendrán en cuenta aspectos como la singularidad, la rareza, o el equilibro entre los elementos naturales y los configurados por la acción del hombre. Desde el punto de vista social se recogerán las preferencias de los individuos por grupos estadísticos significativos en función de la edad, el sexo, o el nivel cultural con el fin de establecer políticas de ordenación del territorio que tengan en cuenta la participación de la población.

El objetivo final es disponer de mapas que sean una síntesis de todos los elementos que coexisten en una porción de la superficie terrestre: vegetación, relieve, ríos, carreteras o incluso las edificaciones.