Estos datos forman parte del informe “Contaminación en España” que Greenpeace está dando a conocer dentro de la nueva campaña que la organización ecologista acaba de iniciar bajo el lema, “¿Quién contamina?”. El informe incluye mapas de puntos negros por comunidades autónomas y por sectores contaminantes y recopilar la información existente sobre contaminación, teniendo en cuenta que los 3 sectores que más contribuyen a esta situación son la producción industrial –el 41.4% de la contaminación de los suelos se debe a esto-, los vertidos y tratamientos de los residuos urbanos (15.2%) y los hidrocarburos (14.1%).
Sobre la situación aragonesa, la organización indica que “el complejo industrial de Monzón es el mayor foco”, seguido de Sabiñánigo y de la papelera de La Montañesa, en tercer lugar. Greenpeace señala que la localidad serrablesa es “otro de los puntos más afectados por la planta de fabricación de cloro y derivados de Ercros, que vierte al río Gállego”. Y advierte que “los organoclorados son sustancias muy peligrosas para la salud humana que pueden entrar en la cadena alimentaria”.
En Ercros Sabiñánigo trabajan unas 230 personas y se dedica a la producción de cloro y derivados, como clorito sódico, potasa caústica, amoniaco y agua oxigenada; pero también produce clorisocianuratos, como ácido tricloro-isocianúrico (ATCC) y dicloroisocianurato sódico (DCCNa), con una capacidad conjunta de producción de 21.000 toneladas anuales. Además, según el propio grupo, “el centro de Sabiñánigo es el primer productor nacional de clorato sódico y el primero de cloroisocianuratos en el mercado europeo, siendo más de la mitad de su producción la destina a la exportación”.
Industria española
El informe de Greenpeace recoge que la industria española vierte al agua 1,2 millones de toneladas contaminantes al año, aunque el dato sólo se refiere a 44 sustancias . La organización apunta además que “la contaminación atmosférica en España provoca 16.000 muertes prematuras al año, 10 veces más que la generada por accidentes de tráfico”. También denuncian las afecciones de los vertidos, que provocan, unos 4.000 trabajadores muertos al año por la exposición a sustancias químicas, más de 36.000 enfermos y más de 18.000 accidentes laborales.
Todo esto motiva que Greenpeace demande la creación de una Agencia de control de Contaminación, que garantice el cumplimiento de la legislación europea y nacional y aborde el problema de forma global”, un cambio del modelo de gestión de residuos y la implantación de un nuevo régimen de responsabilidad ilimitada para la industria petrolera.