En estos momentos se calcula que en la cordillera pirenaica viven entre 16 y 21 osos pardos. De estos, se estima que la mitad son hembras, incluyendo las que en 2006 reintrodujo el gobierno francés para reforzar la especie en el Pirineo, como fue el caso de Hvala, soltada en mayo de 2006 en Arbas. Aunque las crías nacieran hace más de un año en la cordillera, se cree que la madre ya venía preñada desde Eslovenia y de hecho, los técnicos no han podido determinar la Identidad del padre.
Independientemente de ello, el hecho de que sean dos hembras, que hayan sobrevivido al primer año de vida, que suele ser el más complicado, que se estén desarrollando bien y que sean capaces de alimentarse con normalidad- comportamientos que han sido seguidos a través de los videos grabados por los técnicos del equipo de seguimiento- es motivo de satisfacción y alegría por parte de biólogos, naturalistas y conservacionistas que ven como se refuerzan, aunque sea ligeramente, las perspectivas de supervivencia de la especie en el Pirineo.
Además, la noticia ha llegado en el momento en que el ministerio de Ecología francés ha iniciado la valoración del plan de recuperación y reintroducción 2006-2009, que ha supuesto la llegada de 5 ejemplares a la cordillera. De ellos, 4 eran hembras y, actualmente, sobreviven 2, ya que otras 2 fallecieron en sendos accidentes, una despeñada por un barranco y otra, atropellada, aunque la autopsia reveló que tenía un casquillo de bala.
Así, la población osera que pervive en la cordillera se encuentra distribuida del siguiente modo: en el macizo occidental hay 4 ejemplares, todos ellos machos; en el central, se calcula entre 10 y 15 ejemplares, de los que unos 7 son hembras, y en el oriental, viven dos osos, un macho y el otro de sexo desconocido.