La dirección general de Tráfico entiende que estas intensidades, sin embargo, no son constantes, sino que se registran en las jornadas de retorno de los fines de semana y puentes de la temporada invernal, y, especialmente, cuando las estaciones oscenses presentan unas condiciones óptimas para la práctica de los deportes de nieve, como sucedió el pasado puente de la Constitución y la Inmaculada.
Según datos de Tráfico, el pasado 8 de diciembre se registraron 12.000 vehículos por el Alto de Monrepós, cuando el 30 de noviembre, domingo en que algunas estaciones ya estaban abiertas, se contabilizaron 4.500. Es decir que no es una situación que se produzca continuamente, por lo que la dirección general desecha la construcción de infraestructura propia para evitar esos colapsos puntuales y estima más conveniente la adopción de medidas concretas para salvar esos momentos. Además, y como recuerdan los responsables de tráfico de la provincia oscense, esta situación se solventará una vez entre en funcionamiento la A-23, la autovía Mudéjar.
Avances en la autovía
Precisamente, el pasado viernes, 5 de diciembre, el Consejo de Ministros autorizó licitar el tramo Alto de Monrepós-Caldearenas, de la A-23. El presupuesto de licitación asciende a 100 millones de euros e incluye la construcción de un vial nuevo para el tráfico que circule en dirección Huesca-Jaca, dejando la actual calzada para la dirección Jaca-Huesca. Esta duplicación de la N-330 incrementará la seguridad vial, ya que permitirá la separación de los tráficos.
Para la calzada dirección Jaca, será necesario construir el nuevo Túnel de Caldearenas, de 2.885 metros de longitud y que permitirá acortar el recorrido en 2.600 metros. También se contempla la construcción de 2 viaductos, uno entre los puntos kilométricos 3,150 y 3,185, que se denominará del Pilón, y otro, el de Palomar. Entre los puntos 3,435 y 3,610.
El proyecto contempla también la ordenación ecológica, estética y paisajística con medidas sobre suelos, vegetación, protección hidrológica (balsas de decantación y barreras de sedimentos), de la fauna (elementos de escape), patrimonio cultural (prospecciones arqueológicas), restauración ambiental (plantaciones) y el correspondiente Programa de Vigilancia Ambiental.
Una vez abierta al tráfico esta comunicación, los problemas de tráfico se concentrarán en los accesos a las estaciones de esquí y en la N-240, hasta que se concluya también la autovía del Pirineo, A-21, que comunicará Pamplona con Jaca.