El preacuerdo se ha de ratificar aún por los trabajadores y el 20 de noviembre está previsto un nuevo encuentro con Nozar para seguir avanzando en el expediente de regulación de empleo y lograr las mejores condiciones posibles para los operarios afectados. Cabe recordar que Nozar firmó recientemente un acuerdo con la cadena Vincci Hoteles para que, a partir del 1 de enero, sea ella la que se haga cargo de la gestión del complejo de Panticosa y del establecimiento hotelero del Campo de Golf Las Margas, ante la imposibilidad de Nozar de hacerse cargo de estos complejos.
Desde Nozar se indica que el reajuste viene, precisamente, motivado por una condición impuesta por la cadena hotelera, que considera que requiere una plantilla de menores dimensiones que la existente hasta la fecha.
Por el momento, el reajuste afectaría a 178 trabajadores y 27 pasarían a ser fijos discontinuos, que sólo trabajarían cuando más actividad se registre. En cuanto a la indemnización se ha fijado en 32 días por año trabajado, y en previsión de que esta situación se repitiera en un futuro, se está planteando a Nozar que adquiera un compromiso, para los 2 próximos años, y junto con el que será el nuevo gestor del Balneario, Vincci Hoteles, por el que, en caso de que se vuelva a repetir una situación similar se aplique el acuerdo que ahora se está negociando.
Este plan, que supone recortar cerca del 56% de la plantilla, aún debe plasmarse en un expediente de regulación, que podría presentarse en la segunda semana de diciembre. El pasado 11 de noviembre se abrió una lista para recopilar los empleados que están dispuestos a darse de baja de forma voluntaria. La idea de este listado es que el reajuste sea lo menos traumático posible. El lunes 17 está previsto entregar el documento a Nozar, para analizarlo, y si sigue habiendo excedente de personal, “habrá que aplicar criterios de antigüedad, de temas familiares y similares”, indican desde el comité de empresa.
En la comarca
Esta regulación se suma a la situación que están atravesando otras empresas instaladas en la comarca del Alto Gállego, como son las industrias de Alcoa y Dequisa. La primera, ha presentado una propuesta para reducir plantilla en todas las factorías que tiene en España, entre las que se incluye Sabiñánigo, donde se produciría un recorte de 31 puestos de trabajo. Dequisa por su parte está buscando fórmulas de viabilidad de la factoría serrablesa para evitar un cierre que la compañía UPL, propietaria de Dequisa, manifestó el pasado mes de abril. Su clausura supondría una pérdida de 43 puestos de trabajo.