El informe “La industria del cloro” pone en evidencia la grave contaminación, aparentemente invisible, que genere este sector industrial cuya toxicidad, según indica Greenpeace, “permanece a lo largo de los años deteriorando lentamente la salud de los ciudadanos y el medio ambiente”. Para su elaboración la organización ha realizado muestreos de agua y sedimentos en los alrededores de las nueva plantas productoras que operan en España.
Los resultados han sido contundentes: ocho de las plantas emplean tecnología obsoleta, denominada “de celdas de mercurio”, que libera al medio ambiente grandes cantidades de elementos tóxicos, por lo que ha sido abandonada por la mayoría de los países, aunque las fábricas españolas representan el 20% de las que emplean esa técnica en Europa.
Sobre las plantas aragonesas, Greenpeace llama la atención también sobre Química del Cinca, en Mozón. Según las muestras recogidas aguas debajo de estas instalaciones, “la factoría vierte al río sustancias cancerígenas como el monocloruro de vinilo (VCM), en cantidades 10 veces superiores a las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para el agua potable. Además, en esta misma planta, se cuantificaron 20 congéneres de bifenilos policlorados (PCB), que son altamente tóxicos y contaminantes, “por lo que su fabricación y uso está prohibido desde hace más de dos décadas”, indica Greenpeace.
En Sabiñánigo, la organización destaca que “la factoría ha operado durante más de medio siglo sin depurar sus efluentes, vertiéndolos directamente al embalse de Sabiñánigo”. En el agua vertida por esta planta, Greenpeace detectó cantidades muy importantes de mercurio, “el nivel más alto de todas las plantas de España”, apuntan desde la organización. Además, Greenpeace se muestra muy preocupada al haber localizado también vertidos de Cromo, “un contaminante en principio no relacionado con este tipo de producción pero sumamente tóxico y cancerígeno”, indican.
La responsable de la campaña de contaminación, Sara del Río, denuncia que “la industria productora de cloro es un sector muy contaminante, y en este estudio se evidencia esta realidad: Química del Cinca y Ercros operan poniendo en riesgo la salud de los aragoneses y el medio ambiente de la región”.