El nuevo observatorio se ha instalado en una zona libre de contaminación lumínica y excelentes condiciones meteorológicas, y destaca por tener el telescopio más grande y avanzado, tecnológicamente, del territorio catalán.
Su estructura consta de 2 edificios, uno de observación y otro para los servicios. Además, tiene dos estaciones meteorológicas automatizadas, dos GPS y un pararrayos para detectar tormentas y garantizar la seguridad de los equipos. En el inmueble de observación es donde se encuentra la cúpula automatizada, con un diámetro de 6,15 metros, y el telescopio, la sala de control, el almacén y el taller.
El telescopio se ha bautizado con el nombre del científico leridano impulsor del centro, Joan Oró, y tiene una abertura de 80 centímetros, así como instrumentación postfoco. Esto último, junto con los elementos de apoyo y control que permiten una operación robótica global, convierten el telescopio, como ya apuntábamos, en el más avanzado y grande de Cataluña.
La universidades podrán emplear ese instrumento para sus investigaciones y también se permitirá su empleo a los alumnos que estén cursando masters o doctorados sobre esta materia. Pero, el observatorio tendrá también su propio programa, y se centrará en observación de planetas extrasolares, objetos del sistema solar, estrellas variables o supernovas y novas, entre otros.
Pero si este observatorio se centra en la investigación y docencia, será el Centro de Observación del Universo de Ager el que atienda la vertiente de investigación, educación y divulgación del Parque Astronómico, ya que se ha articulado como un multiespacio dirigido básicamente al turismo cultural y científico. La previsión, una vez se abra esta instalación, es que reciba unos 3.000 escolares de Primeria y Secundaria al año, con programas educativos y pedagógicos especiales. Pero también se abrirá a la comunidad universitaria, para permitir que los especialistas en Astronomía puedan realizar su prácticas, y al público en general, para que puedan visitar este centro.