Este es el resultado al que se llegó en la reunión que mantivueron en Zaragoza, el pasado 15 de octubre, el consejero de Industria del Gobierno de Aragón, Arturo Aliaga, el representante en Europa de UPL, Bharat Dutia, el alcalde de Sabiñánigo, carlos Iglesias, y los representantes de los trabajadores de la planta serrablesa.
Según informaron tras el encuentro, se creará una comisión Espacial que será la encargada de estudiar los nuevos productos, las mejoras que se pueden acometer en los ya existentes y las posibles inversiones a realizar en la fábrica para mantenerla en Sabiñánigo. Además, tanto el ejecutivo autonómico como la administración municipal se comprometieron a apoyar a la compañía, siempre y cuando no se hable de cierre de la planta.
La decisión del aplazamiento del cierre ha supuesto un pequeño alivio para Sabiñánigo, que en los últimos meses, y a raíz de la crisis, ha visto como varias industrias -también Alcoa- se veían obligadas a aplicar expedientes de regulación de empleo, ya que sus carteras de pedidos habían descendido considerablemente.
En el caso concreto de Dequisa-Sabiñánigo, la amenaza se planteó cuando a mediados de 2007 el total del capital de Dequisa fue comprado por la compañía india UPL, que consideró más rentable trasladar toda la actividad a una nueva planta, fuera de nuestro país. Ahora, han sido los propios trabajadores los que han destacado el cambio de actitud de la empresa y su disposición a iniciar nuevas líneas de producción.